2 de noviembre 2005 - 00:00

Segundo de Pampuro con orden para los derribos

Desde ayer la costa de Mar del Plata estuvo vigilada por fuerzas de Prefectura y de la Armada.
Desde ayer la costa de Mar del Plata estuvo vigilada por fuerzas de Prefectura y de la Armada.
El ex periodista Jaime Garreta nunca pensó que una cumbre regional en Mar del Plata lo pondría en el rol de ordenar «apretar el gatillo» a los pilotos de la Fuerza Aérea que custodian la seguridad de 34 mandatarios. El viceministro de Defensa prácticamente a cargo del área desde que José Pampuro ingresó a la fórmula del Frente para la Victoria junto a Cristina Kirchner, debutará como un verdadero ministro de guerra mañana en el búnker de los aviadores militares.

Viajará a Mar del Plata en un Learjet de la fuerza junto al jefe del arma, brigadier general Eduardo Schiaffino. La central de operaciones ubicada en la base Brigadier De la Colina de Mar del Plata ya está preparada para asumir el control operativo de la fuerza de tareas conjunta.

El brigadier José Gabari Zoco es el comandante de la fuerza, compuesta por cazas A4-AR Fightinghawk, Mirage y Pucará, también un dispositivo naval de cierta magnitud: el destructor Sarandí, las corbetas Guerrico y Drummond, los remolcadores de mar Castillo y Gurruchaga, un avión explorador Orion y dos helicópteros de combate. Las aeronaves de la Fuerza Aérea serán las encargadas de controlar el espacio aéreo circular imaginario de 176 kilómetros de radio cuyo centro es el VOR (sistema de ayuda a la aeronavegación) del aeropuerto marplatense.

Dentro de ese círculo estará prohibido el vuelo de aviones civiles entre mañana a las 15 y el domingo a las 12. Según el aviso de la Fuerza Aérea, la prohibición incluye globos aerostáticos, ultralivianos, planeadores y todo tipo de aerodeslizadores.

Los aeronáuticos cruzan los dedos para que no haya tráfico de avionetas entre campos vecinos que habitualmente se hace sin plan de vuelo, es decir, no llega a conocimiento de las autoridades.

El plan de contingencia de la fuerza de tareas dado a conocer a Kirchner contiene reglas de empeñamiento para los aviones caza militares y para los buques de guerra, un menú de pasos para seguir que finaliza en la orden de derribo del avión «hostil». Nadie piensa en llegar a esa instancia, menos Garreta, quien será la autoridad política responsable de trasmitir la orden de derribo a los pilotos. El brigadier Schiaffino, titular de la Fuerza Aérea, había impulsado la necesidad de contar con un instrumento específico (el país no cuenta con ley al respecto) para cubrir el vacío legal ante un derribo. Pero desde el Ministerio se interpretó que la ley de defensa amparaba el caso y sólo se elaboraron reglas de empeñamiento para la ocasión. Los aviadores militares prepararon un alojamiento especial para el viceministro ubicado cerca del búnker de operaciones. Computadoras, pantallas de radar y equipos de comunicaciones en un ambiente de luz tenue, casi en penumbras, será el clima de tres jornadas de trabajo de Garreta junto al brigadier Gabari Zoco. Ambos esperan la confirmación de que está operativo el sistema integrado por el caza A4-AR y el misil AIM9-M Sidewinder adquirido a la fuerza aérea de los Estados Unidos. Ese sistema de armas será la respuesta final ante un ataque de aviones civiles «hostiles» al predio de las deliberaciones. Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto, inspeccionará mañana por la tarde los cazas A4 y los misiles en la base aérea de Tandil. El esfuerzo de protección descansa en estos aparatos comprados a la marina norteamericana en 1994 y modernizados con un radar Westinghouse APG-66, el mismo que usan los cazas F-16 de los Estados Unidos con un alcance efectivo de 110 kilómetros. Se desplegó otro escudo de seguridad alrededor del aeropuerto Comandante Espora aledaño a la ciudad de Bahía Blanca. Es que desde allí operan los aviones norteamericanos Awacs, responsables de brindar la cobertura radar de más de 320 kilómetros en la detección de presuntos aviones hostiles. Los cuatro aparatos de la fuerza aérea norteamericana pertenecen al esquema protector que se desplaza con el presidente George Bush. Y tal como adelantó Ambito Financiero, transferirán los datos precisos (altura, velocidad y posición geográfica) de todo vuelo sospechoso a la central de operaciones de la fuerza de tareas criolla.

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