Se convertirá en ley la extensión del impuesto sobre débitos y créditos bancarios hasta el 31 de diciembre de 2004. El impuesto al cheque vencía el próximo 31 de diciembre y el gobierno está apurado en renovarlo cuanto antes, ya que esta medida garantiza una recaudación estimada en $ 6.800 millones, tal como fue proyectado en el presupuesto. Desde que lo creó Domingo Cavallo, el impuesto a las transferencias financieras tuvo una importancia creciente dentro del esquema tributario acentuando su efecto distorsivo en la economía. En esa carrera relegó a un quinto puesto dentro de los niveles de recaudación al impuesto a los combustibles, ubicándose cuarto detrás del IVA, Ganancias y los impuestos al comercio exterior donde las retenciones ocupan buena parte de la recaudación. Por eso hoy resulta impensable su eliminación.
La discusión se dio, además, en el marco de un dilema sobre la concepción tributaria de los reintegros a las exportaciones. Como devolución de impuestos a los exportadores, concepto que fue reforzado por el propio Roberto Lavagna durante la presidencia de Raúl Alfonsín, los reintegros no podrían gravarse con tributos ya que no representan una ganancia. Por lo tanto aplicarles ese impuesto cambiaría el criterio y los convertiría en un subsidio del Estado. Este es el punto que toman quienes se oponen al proyectos para alertar que la medida podría traer problemas al país en la Organización Mundial de Comercio. La discusión, entonces, quedará nuevamente postergada, como sucedió durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
La reducción de IVA agropecuario a 10,5% ya se convirtió en ley en Diputados y aún continúa la polémica entre el gobierno y los productores del agro que se oponen a la decisión por restarles monto en los reintegros por exportaciones y reclaman un veto del Ejecutivo. De acuerdo con el cálculo hecho por la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía en marzo de este año, el Estado se ahorraría unos $ 3 millones por día en la diferencia de lo que se deja de devolver por IVA a las exportaciones al reducir la tasa a 10,5%.
Es claro que tampoco recibirá una recaudación del IVA a 21% sobre las actividades agropecuarias. La ganancia para el Tesoro, argumentan en el gobierno, vendría por el IVA evadido en el campo y que luego debe ser devuelto al exportar los productos del sector.
Los diputados ya habían eliminado la reforma al impuesto sobre la transferencia de combustibles que transformaba la tasa fija de $ 0,5153 por litro, en el caso de las naftas, a una tasa variable que será de 64% sobre el precio de refinería en las naftas, y de 22% en el gas y gasoil. Este tema volvió a comisión en la Cámara baja y tendrá definición recién el año próximo.
También se eliminó en Diputados la reducción de 35% a 30% la tasa del Impuesto a las Ganancias al tiempo que se prohibía a las empresas computar ajustes por inflación en sus balances. Así quedó sin definición la situación de las empresas que vieron incrementar los precios de sus stocks por la devaluación o el alza de precios y que deberán liquidar Ganancias por esos incrementos, cuando en realidad no significan un aumento de utilidades.
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