12 de marzo 2003 - 00:00

Si gano, habrá ingreso de inversiones

"Parece que lo hubiera escrito yo." El candidato Ricardo López Murphy recibió de manos de Luis Pagani, presidente de AEA (Asociación Empresaria Argentina), la propuesta para un plan de gobierno que la entidad entregará a los cinco principales candidatos a ocupar la presidencia del país.

López Murphy
ya se había impuesto del contenido de la carpeta antes de que el hombre de Arcor leyera un breve resumen. La reunión fue la primera; en los próximos días AEA recibirá sucesivamente a Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Elisa Carrió y Néstor Kirchner.

A todos ellos les leerán el credo de la entidad que nació para pedir seguro de cambio pero que a partir de la designación de Pagani (y su «alter ego») Luis Mario Castro (Unilever) asumió una posición totalmente diferente. Sus puntos salientes:

• AEA quiere «un sistema económico basado en la libertad de mercados y en la empresa privada como motor de crecimiento» con respeto del derecho de propiedad y la seguridad jurídica, y se definen a favor de «un país integrado y abierto al mundo, tanto en el comercio como en capitales para inversión y consumo».

• Agrega el documento que hoy «nuestro país requiere generar un superávit fiscal genuino, sostenible y significativo». Asimismo, dicen los empresarios, «se debe restaurar la confianza en la moneda mediante el respeto a la ley y a los contratos públicos y privados, así como a la plena autonomía del Banco Central».

«La recuperación del sistema financiero debe ser política de Estado», sostiene el programa empresarial. «Su normalización es una condición necesaria para el desarrollo de la economía»

• Y dicen que un objetivo prioritario del próximo gobierno deberá ser «llegar a acuerdos duraderos con los organismos multilaterales de crédito, por medio de una negociación digna y responsable y de políticas económicas coherentes con dicha negociación».

• En lo que tiene que ver con la crisis social, afirman que «mientras haya altísimas tasas de desempleo, se deberá continuar asistiendo a la población más necesitada, propendiendo al uso de mecanismos que incentiven la creación de empleo.

• También dicen que «los argentinos no quieren vivir de subsidios estatales, sino del trabajo que dan las empresas privadas, por lo que el problema del desempleo sólo puede resolverse con un sector privado pujante».

La coincidencia entre el documento y las propuestas (conocidas, reiteradas en la comida en el Hilton) de López Murphy son casi obvias. El candidato, que concurrió acompañado por Francisco Mezzadri, el abogado laboralista Julián de Diego, el ex director del Central Julio Piekarz, el abogado Carlos Odriozola (que trabaja en la reforma judicial) y su asesor de comunicaciones Roberto Starke, afirmó que «lo primero que haré el día que asuma como presidente será transparentar los planes sociales, de modo que sólo los manejen el Estado y ONG reconocidas».

Dijo ante un auditorio en que se destacaban Paolo Rocca (Techint) Aldo Roggio,Alfredo Coto, OscarVignart (Dow Chemical), Federico Braun (La Anónima), Cristiano Rattazzi (Fiat Argentina), Alberto Grimoldi y Marcelo Lema (IBM), entre muchos otros, que esos planes «se mantendrán, pero deberán ir acompañados de una contraprestación de los beneficiarios, para no fomentar la no búsqueda de empleo.También estarán 'atados' a metas en educación y salud (concurrencia al colegio de los chicos, vacunación y revisiones médicas obligatorias), etcétera».

López Murphy admitió que el ingreso per cápita de los argentinos, medido en dólares, seguirá bajo por varios años. «El mayor ingreso de capitales que provocará mi llegada a la presidencia -se esperanzó- deberá ser destinado en gran parte al pago de la deuda que, por otra parte, deberá renegociar el futuro gobierno.» Y advirtió, casi una obviedad, que el incipiente escenario favorable para la Argentina «podría verse dramáticamente alterado en caso de que estalle la guerra».

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