Luego enumeró las bases de su reforma, que la multitud transformada en masa emotiva siguió con gritos y aplausos.
Señaló los pilares de lo que él consideró debe reformarse: cárcel para los portadores de armas, documentos de identidad más seguros, que los presos trabajen 8 horas, que estén identificados para que la sociedad los reconozca (esto sólo sería viable para violadores o resultaría violatorio de toda reivindicación), imputabilidad en crímenes donde menores estén involucrados, y la reestructuración de la Policía y el registro de celulares para que no sean utilizados como instrumentos del delito.
La desconcentración se produjo muy lentamente. Desde la Plaza de los Dos Congresos hasta la avenida Corrientes -son cuatro cuadras-se tardaba más de 30 minutos a pie.
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