«Nosotros lo que decimos es que Jorge Telerman votará a Kirchner en octubre, pero que los partidos que lo acompañan pueden votar a quien quiera», explicaba ayer uno de los integrantes de la llamada mesa política que anima la reelección del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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Telerman mantiene un acuerdo electoral con el partido socialista, con la democracia cristiana, con agrupaciones de centroizquierda y, entre otros, pule un pacto con la UCR, pero querría sumarle a su coalición al desvencijado ARI, huérfano hoy de candidato.
A pesar de las declaraciones públicas de diputados de Elisa Carrió, quienes el martes fustigaron a sus pares que mantienen conversaciones con el jefe porteño, Telerman dijo ayer que «nunca haría nada que interfiriera» en la situación del ARI.
«Privilegio la relación civilizada y constructiva con Carrió y su espacio político porque nunca haríamos nada que interfiriera en la armonía de esa fuerza», dijo Telerman al referirse a las declaraciones del diputado Adrián Pérez, arista que dijo «no nos gusta la gestión de Telerman». También lo ha fustigado la propia Carrió, pero lo cierto es que en las tenidas de campaña por la reelección de Telerman se ha mencionado la posibilidad de convocar a Enrique Olivera como candidato a vicejefe, pero no hubo pedido formal. También es cierto que los emisarios del jefe porteño hace tiempo que tratan de convencer a sus interlocutores del ARI de que apoyen la reelección del mandatario y resignen candidato propio.
Quizá la casualidad provoca hoy que las circunstancias encuentren al partido que lideró Carrió sin postulante cierto y que Telerman sea para algunos más que nunca la puerta de emergencia para no eludir el cuarto oscuro del 3 de junio.
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