Siguen los cruces entre el Gobierno y el campo. Temen que los piquetes deriven en hechos de violencia
-
Caso Adorni: el fiscal dispuso una medida clave sobre el patrimonio del funcionario
-
Adorni ratificó las reformas del Gobierno y rechazó las acusaciones en su contra: "Son tendenciosas y falsas"
Fernández también le apuntó duramente al presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, a quien acusó de emitir "mensajes altisonantes".
Según pudo saber la agencia NA, el enojo del ministro coordinador está vinculado con que Llambías sería, desde la óptica oficial, uno de los responsables de que haya fracasado un intento de diálogo protagonizado por el jefe de Gabinete y el titular de la Sociedad Rural, Luciano Miguens.
El otro dirigente del agro al que apuntan desde la Casa Rosada es Eduardo Buzzi, el líder de la Federación Agraria Argentina, que alguna vez mantuvo buen diálogo con el Gobierno pero que luego radicalizó su posición.
Entre quienes observan en la agudización de este conflicto el germen de la violencia están los que llaman la atención sobre el escrache que el piquetero Luis D´Elía pretende encabezar el jueves próximo ante la sede de la Sociedad Rural.
Sobre esa movida no hay muchos detalles y tampoco se sabe si D´Elía quiere dirigirse al centro de Exposiciones de Palermo o a la sede formal que la Rural tiene en Florida y Corrientes, pleno centro porteño.
Cualquiera sea la decisión, si esa manifestación se produce hay temores de que desemboque en episodios de violencia que incluyan un intento de copamiento de los predios, además de pintadas.
A esto se suman posiciones más radicalizadas entre productores del interior bonaerense, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, entre otras zonas, que estarían buceando la idea de llevar la protesta a las propias "narices del poder".
Entre quienes militan en esas posiciones más duras proponen un tractorazo masivo a la Plaza de Mayo, pero también manifestaciones en distintos espacios públicos del interior y hasta "tomas" simbólicas de edificios públicos, incluidas las gobernaciones.
Desde el Gobierno ya le advirtieron a los productores que si hay desabastecimiento se saldrá a decir que la culpa la tienen los hombres de campo, que pagarán el costo político de que falte leche, carne o pan en la mesa de los argentinos.
El clima se está enrareciendo, y no aparece un liderazgo claro que busque algo de racionalidad.
La presidenta Cristina Kirchner, de descanso en El Calafate, aún no se ha pronunciado oficialmente, y ha dejado que sus ministros fijen la posición del gobierno.



Dejá tu comentario