Sin furia, Chiche busca ser la "contracara" de Cristina

Política

Jamás levantó la voz. Ni permitió los alaridos contra Néstor Kirchner. Ni, aún molesta, respondió la perdigonada que Cristina Fernández -su competidora- había descargado, 48 horas antes, contra su esposo y jefe político, Eduardo Duhalde.

Ni siquiera Chiche Duhalde identificó a la primera dama como rival: sólo una vez jugueteó con la identidad cuando se autoelogió por conocer «cada rincón» de la provincia, en un reproche innominado a quien, tras 29 años de vivir en Santa Cruz, readoptó su DNI bonaerense.

En San Vicente, el sábado, la diputada y candidata top del duhaldismo estrenó un tono de campaña con el que, expresamente, pretende diferenciarse del que inauguró, 48 horas antes, Cristina Fernández en La Plata, plagado de azotes al ex presidente.

La estrategia, que sugirió el brasileño
Joao Santana pretende instalar a Chiche como « contracara» de la primera dama explotando los matices: el medio todo de la bonaerense con las acusaciones de Cristina.

En rigor, el jueves, Duhalde y su esposa abandonarán el país -tienen apart reservado en Brasil- para correrse, por un rato, del forcejeo electoral. Hay un motivo preciso:
el ex presidente detectó que la pelea del PJ empezó a dañar la imagen de todos los dirigentes peronistas.

En tanto, esta tarde Duhalde estudiará el informe de un sondeo masivo sobre cómo se perciben en la calle las escaramuzas peronistas. Tiene, según cuentan en el PJ, datos previos que indicanque
afectó a Kirchner pero también dañó (más todavía) su propia figura y la de Chiche.

Interpreta, además, que el tono combativo que la primera dama expuso en La Plata esquilma su imagen.

La especulación, entonces, es que si Cristina sigue en la trinchera bajará su intención de voto y, por tanto, mejorarán las chances del PJ oficial que hoy estima como piso electoral 22 puntos a los que agregan el aporte de
Luis Patti -unos 5%- y otro punto de Aldo Rico.

• Deseo

Hay, es cierto, una gran cuota de deseo y toneladas de necesidad de generar alguna expectativas de que el barco del duhaldismo no se hunde para, evitar así, la fuga de quienes todavía permanecenen cubierta. «La gente está cansada de una pelea que no entienden: hasta hace una semana estábamos discutiendo las listas conjuntas y ahora somos perros y gatos. Así le hacemos el favor a la oposición», arguyó, anoche, un duhaldista que fatigó la vereda del acuerdo.

Por eso, en el lanzamiento en al quinta «17 de octubre», Chiche gambeteó las respuestas a la metralla que la primera dama lanzó contra Duhalde comparándolo con «El Padrino» e, imputándole el crimen de dos piqueteros en Avellaneda en julio del 2002.

En adelante, entonces, usará
la táctica con referencias bíblicas de la «otra mejilla»: a los golpes que pueda derramar el gobierno sobre los duhaldistas, los soldados del ex presidente responderáncon mensajes de no agresión y apoyo a la gobernabilidad.

«A lo Gandhi»
sobreactuó bondad un dirigente que trajina la intimidad de los Duhalde. Es una referencia doble: la idea de «no violencia» por un lado y, por el otro, la imputación de «invasores» que le atribuyen a Kirchner en la arena de la provincia de Buenos Aires.

Sólo
Eduardo Camaño se salió del libreto cuando reforzó la analogía que Cristina hizo entre Duhalde y «El Padrino» al recordar que Kirchner tuvo el respaldo del ex presidente para llegar a Olivos. «Si uno fue ayudado por la mafia, es socio de la mafia», acicateó el quilmeño.

La parábola de la «vaca empantanada» -
«cuando la querés ayudar a salir, te tira una patada»- de Chicho Basile pasa, en tanto, a engrosar el anecdotario del piloto amateur que anoche junto a Mabel Müller, Luis D'Elía y Florencio Randazzo emulaba un «Titanes en el Ring» peronista por TV.

Del otro lado, en el kirchnerismo, la postura es similar. Hasta
Carlos Kunkel, que sumó metraje en los diarios con bombardeos a Duhalde, se permitió corregir a Cristina: dijo que la cita a «El Padrino» fue un planteo genérico que no estuvo focalizado en el lomense.

La primera dama también se replegará: viaja a Los Angeles (ver vinculada) y hasta el 26 de julio no tiene pautado treparse a un escenario político. No está definido pero ese día -aniversario de la muerte de Evita- podría encabezar su
primer acto masivo en el conurbano.

Existe, sin embargo, un punto de sintonía entre Cristina y Chiche: entre ellas no se reconocen como adversarias. Mientras la primera dama apuntó a Duhalde, la diputada enfocó sus quejas hacia Kirchner.

De hecho, en San Vicente, Chiche -excepto la mención citada más arriba- orientó sus críticas al Presidente al cuestionar que haya querido
prohibirle ser candidata, luego cuando le sugirió que deje de «mirar el pasado» y, lo más insidioso, al tratarlo de intolerante.

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