3 de enero 2003 - 00:00

Socialistas con Carrió, pero sólo si hay ballottage

Los socialistas no descartan apoyar a Elisa Carrió, en caso de segunda vuelta en las presidenciales. Aunque nadie lo admite de manera explícita -sería una vergüenza, a menos de 1 mes de la disolución de la sociedad con el ARI-, Alfredo Bravo y sus amigos del PS debaten en el más estricto secreto una reconciliación a título meramente electoral, siempre y cuando haya ballottage y la chaqueña siga en carrera.

Apenas se animan a sostener que, sólo en ese supuesto, van a ser consecuentes y no van a renegar de la vocación de armar un frente amplio de centroizquierda con el CTA de Víctor de Gennaro y el Frente para el Cambio de Alicia Castro.

En buen romance, eso significa que podrían llegar a votar a «Lilita», si la jefa espiritual del ARI está en condiciones de disputar el repechaje del 18 de mayo.

Es de suponer que habrá algunas rebeldías domésticas (todavía hay socialistas que no se curaron del rencor hacia Carrió), además de que impondrán ciertas condiciones para trasladar sufragios que, en primera vuelta, deberían recaer en una fórmula propia del socialismo.

El Congreso partidario deliberará el sábado 11 en el Club Armenia, en el barrio porteño de Palermo. Ahí quedará consagrada la dupla que presentarán en los comicios y, unos meses antes, en la reunión anual de la Internacional Socialista, a realizarse en Roma.

El intendente de Rosario, Hermes Binner, cuenta con mayor cantidad de adhesiones. Es el único socialista que tiene una amplia experiencia en un cargo ejecutivo y hasta se paseó por Brasilia, en la asunción de Lula, como si fuera ya candidato.

Sin embargo, prefirió hasta ahora recortar cualquier proyección a nivel nacional y mantenerse en el feudo rosa-rino, donde ya va por el segundo mandato consecutivo. A lo sumo, lo desvela la chance de convertirse en gobernador de Santa Fe.

No debe resultarle atractivo a Binner pelear por un cargo inalcanzable, la presidencia de la Nación, cuando confía en sus posibilidades de renovar en Rosario o de convertirse en sucesor de Carlos Reutemann. En este último aspecto, el jefe comunal sabe que tropieza con un sistema electoral que puede provocar sorpresas no deseadas, la ley de Lemas.

A la renuencia de Binner, hay que sumarle la desconfianza que a los socialistas --no escapan a la regla generalles despierta el gobierno. Están convencidos de que las reglas electorales pueden cambiar de un momento a otro, razón por la cual pueden demorar, más allá del 11 de enero, la definición de la boleta que presentarán en las presidenciales.

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