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En una prolongada sesión en el auditorio de ATE que presidió el joven diputado Jorge Rivas, el grueso de los 300 delegados del socialismo votó contra el reclamo femenino de ampliar a 50% el cupo de las sillas a repartir. El objetivo prioritario del encuentro era armar una dirección consensuada a nivel nacional y así evitar los comicios de entrecasa.
Las herederas de Alicia Moreau de Justo patalearon, aunque no pudieron contrarrestar que quedara ratificada la supremacía de varones en la cúpula que seguirán encabezando el profesor Bravo y el diputado nacional Oscar González, secretarios general y adjunto, respectivamente.
Para no malquistarse con Lilita, habilitaron 3 butacas para la rama femenina y no descuidaron a la actriz y cantante Susana Rinaldi, a quien le ofrecieron una secretaría en la mesa de conducción. Rinaldi, que garantiza prensa y el aval de Carrió, acompañará a Beatriz Arza -encargada de defender durante el fin de semana el trato igualitario entre sexos-y a la diputada provincial Mirta Addobati.
Además, el plenario socialista se congració con la líder del arista al enviar una delegación de damas al simposio de congéneres que organizó el ARI en la zona de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, preparatorio de un encuentro de la rama femenina que alienta el proyecto Carrió 2003, en todo el país.
La polémica por el cupo opacó incluso la que desataron los simpatizantes de Norberto La Porta, que reclaman que haya apertura de la discusión en materia de alianzas y ven con recelo al ARI. Esta parcela -de notoria presencia en Capital Federal-hizo buenas migas con Aníbal Ibarra. Para aplacar los ánimos, los amigos de Bravo cedieron a La Porta la secretaría de acción política.
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