El matancero Alberto Balestrini fue, si no el único, uno de los pocos peronistas -también lo hizo, por caso, Alfredo «Tati» Meckievi siendo ministro de Justicia de Felipe Solá- que despotricó en público contra los procedimientos políticos de Néstor Kirchner. Balestrini lo hizo varias veces: primero, renegando contra la transversalidad. Y luego, más específico, quejoso porque --de-cía-el gobierno le tumbaba planes sociales mien-tras en paralelo le daba de alta cupos para los grupos piqueteros adictos a Kirchner.
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Tras esos cortocircuitos, hoy Balestrini se reconci-liará con el patagónico: junto a Solá, tiene previsto recibir a Kirchner en un barrio de La Matanza, donde el Presidente entregará subsidios para la construcción de viviendas, en el marco del Plan de Emergencia Habitacional.
De los cheques que repartirá el sureño, medio millón de pesos será, justamente, para el municipio que comanda Balestrini que, ya durante el fin de semana, envió señales de concordia al asegurar que la convivencia del trío Kirchner-Duhalde-Solá será «duradera».
Pero es curiosa la relación entre Balestrini y Kirchner. Fue el matancero uno de los primeros que se arrimó al patagónico de quien se distanció cuando éste avaló en La Matanza a Julio Ledesma, gremialista gastronómico, que llevó a interna a Balestrini.
El intendente ganó aquella primaria, pero desde entonces, su trato con Kirchner es zigzagueante. Hoy se escribirá otro capítulo de sintonía. Seguramente no será el definitivo.
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