3 de noviembre 2006 - 00:00

Solá ya se atrinchera por embestida de la oposición

Carlos Rovira
Carlos Rovira
Sin definiciones y con un horizonte cargado de incertidumbre, Felipe Solá intenta soportar la embestida de la oposición contra su aventura continuista mientras la Junta Electoral, a la espera de indicios, demora toda resolución sobre el planteo de reelección.

Con el ruido del derrumbe de Misiones, Solá tomó distancia de Carlos Rovira y, a horas de ese fracaso, ratificó que su proyecto seguía en pie. Lo hizo para anticiparse a lo inevitable: un ataque global y desde todos los frentes de la oposición.

En el Coloquio de IDEA, frente a un auditorio empresario, Solá amplió su diferenciación con el misionero perdidoso: afirmó que no pretende «reelecciones indefinidas» -como quería Rovira-, sino una «interpretación (de la Constitución) en el marco de la legalidad» para poder competir.

Esa figura que Solá vindica es, para algunos, un punto reprochable. «En definitiva -dicen a coro sus críticos-, Rovira se sometió a una votación, pero él busca un atajo: que cinco personas decidan si puede ser o no.» Se refieren, claro, a la Junta Electoral.

  • Argumento político

  • Deseoso de que el caso Misiones sea desplazado de la agenda y se diluyan las comparaciones con Rovira y el jujeño Eduardo Fellner, Solá machaca con su argumento político de por qué puede aspirar a otro mandato: en 2007 cumpliría 6 años cuando la ley fija como máximo 8.

    «Yo fui una sola vez elegido gobernador. La primera tuve que reemplazar a alguien que se escapó y hacerme cargo de lo que me correspondía como vicegobernador», dijo en memoria de Carlos Ruckauf, a quien su ex vice y un juez parecen querer obligar a salir del ostracismo.

    Bajo ese ruido, con Kirchner en silencio -a su lado insisten en que no hará nada ni a favor ni en contra-, resulta útil analizar un puñado de variables:

  • Es reveladora la resolución que emitió el lunes la Junta Electoral, con la firma de sus cinco miembros -Roncoroni, Bourimborde, Delbés, Biccio y Grimberg- al darle trámite al planteo que el jueves pasado presentó el Partido de la Victoria, con la firma de Aldo San Pedro y Marcelo Belloti. Acepta la presentación, pero advierte que lo hace «sin perjuicio de emitir oportunamente pronunciamiento respecto de la competencia de este organismo, y sobre la admisibilidad de aquella (la petición)». Es decir: sólo le dio curso y fijó un plazo de 10 días para que los «partidos interesados» retiren copia del escrito de Solá.

  • Aunque escueto, ese texto esconde los indicios de una pulseada entre los integrantes de la JE porque aclara, de manera expresa, que no implica opinión sobre admisibilidad o sobre competencia. ¿Es cierto que uno de los jueces, de mucho peso, planteó que no debería ni siquiera aceptarse? ¿Puede arriesgarse, como sostienen en Tribunales, que internamente -si el fallo se emitiera hoy- la posición está tomada en una relación 4 a 1? Por lo pronto, ya hay repercusiones: a uno de los cinco le panfletearon el despacho no precisamente con saludos y elogios.

  • En la primera etapa, la JE deberá analizar las impugnaciones de la oposición -UCR, ARI, PRO- respecto de que no tiene competencia para intervenir. Los antecedentes pueden ser fatales si son los que sostienen los radicales que en su escrito dicen que anterior y reiteradamente, ante planteos elevados por ese partido, el tribunal respondió de manera «concisa» que la Junta Electoral no es un órgano de consulta». ¿Es una consulta lo que hace Solá?

  • Hay que olfatear, además, el clima judicial. ¿Por qué Roncoroni votó en disidencia sobre el planteo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, al afirmar que el tema debe resolverlo el Poder Legislativo? Quizá hay prácticas y costumbres de los miembros permanentes que al presidente de la Corte, de paso por ese tribunal electoral, le hacen algún ruido. Posiblemente no sea el único cortesano que mire de reojo los modos de los «juntistas».

  • No se esperan, por ahora, resoluciones. «Están todos esperando señales. Cuando digo todos digo todos», explicó, redundante adrede un conocedor de los recovecos judiciales, para evitar decir que a los jueces también los afectó Misiones y les intriga el silencio de la Casa Rosada sobre el expediente Solá. No son los únicos que apuntan las antenas hacia Balcarce 50 y no detectan ni un chirrido: ante ese silencio, asoma de nuevo la teoría de Florencio Randazzo respecto de que el felipismo debe tener un plan B para el caso, eventual pero no imposible, de que a Solá le reboten el pedido.
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