Sorprendió destitución de Ibarra

Política

El país vivió un gesto audaz de la sociedad hacia la política. Un gobierno que parece controlar todos los mecanismos del poder no pudo impedir que uno de sus mandatarios más encumbrados fuera destituido en un juicio político que abre una nueva etapa. Entre los diez votos que hicieron caer a Aníbal Ibarra figuraron algunos de diputados del oficialismo que el gobierno nacional fracasó en tornar a favor del ahora ex jefe de Gobierno. El revés de un amplio arco de adhesiones que salieron en defensa del funcionario porteño prueba que un puñado de ciudadanos puede tumbar a un gobierno. Quizás es exagerado este final, que será una amenaza para todo gobernante ante futuras catástrofes. Lo consiente quizás una sociedad que tampoco ha valorado en mucho la eficacia de la gestión de Ibarra. Lo reemplaza el peronista Jorge Telerman, que ya está en el cargo, hasta diciembre de 2007.

Aníbal Ibarra fue destituido ayer de su cargo de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, al reunir la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña los 10 votos que, como mínimo, se requerían para apartarlo de la gestión por mal desempeño en el caso Cromañón, pero no estará inhabilitado para ejercer cargos públicos.

Con el kirchnerismo dividido que terminó sumando para el abroquelado macrismo, la izquierda también partida y los votos del ARI, se reunieron las voluntades para desplazar al ahora ex mandatario.
Los discursos de los legisladores, además, se esforzaron por retrucar la defensa mediática del ex jefe de Gobierno sobre que el enjuiciamiento constituyó «un golpe institucional». A Ibarra lo echaron ayer los legisladores especialmente por verlo responsable de no haber ejercido el poder de policía que le confiere la Constitución, además de las razones políticas propias que cada legislador y cada fuerza pueden tener en su haber.

El abecedario hizo que el primer voto fuera del peronista macrista Daniel Amoroso y que el voto 10 recayera en Guillermo Smith, del ARI, quien resulta de ese modo el protagonista del resultado final.

• Tensión

La resolución del juicio político mantuvo la tensión hasta el discurso del anteúltimo de los 15 diputados que conforman el tribunal de juicio político, para unos y otros. Esto resultó así no por el tenor de los discursos sino porque nadie podía asegurar cómo iban a votar finalmente el zamorista Gerardo Romagnoli, quien en diez días cambió varias veces de postura y lo hizo ayer sobre el filo de la audiencia, y el kirchnerista Helio Rebot, quien confesó que «ni mi familia sabía mi voto hasta diez minutos antes».

Sin embargo, Ibarra ingresó al recinto junto con sus abogados defensores con el rostro de la derrota «no sabíamos si era Ibarra o Graciela Fernández Meijide», bromearon algunos sobre el corrimiento de la piel del rostro del destituido a medida que avanzaban las oratorias.

En ese estado, totalmente opuesto al de su desayuno, por detrás de la butaca que ocupaba
hizo el gesto del pulgar para abajo a quienes atendían el desarrollo de la audiencia. El humor le había cambiado cinco minutos antes de las 13, hora de la convocatoria para votar: «Romagnoli se dio vuelta, no se abstiene, vota la destitución». Se lo confirmó su jefe de Gabinete, Raúl Fernández, al mismo tiempo que el zamorista, ya sentado a la espera del inicio de la audiencia, confiaba que en realidad no era contradictorio votar la destitución aunque haya calificado de «circo» el proceso de juicio políticoy haya pedido apartarse de esa función de juzgador.

Desde el gobierno no le aseguraban el voto del kirchnerista
Helio Rebot y así se mantuvo a la espera de que algo pudiera cambiar, cuando a la mañana ya planeaba festejos por su vuelta al reafirmar que la izquierdista Beatriz Baltroc lo apoyaría. Los familiares de las víctimas de Cromañón intentaron revertir el voto de esa diputada visitándola en su despacho al mediodía. Lo propio habían hecho con Romagnoli y otros legisladores.

Los diputados juzgadores, ya sentados en sus bancas aguardando la llegada del juez
Julio Maier, presidente de la Sala, comentaban cómo podía ser que no conocieran el voto de sus pares antes de que lo emitan. Así es la Legislatura porteña, salida de las reglas que parece mantener el Congreso. También anima esa mecánica de la incertidumbre la variedad de lotes políticos que conviven en el recinto.

• Absolución crítica

La sorpresa la dio entonces Baltroc con un discurso crítico hacia Ibarra, pero justificando que no había causales para condenarlo a la vida doméstica por el trágico accidente de la noche del 30 de diciembre de 2004. Fue la primera, de acuerdo con el orden alfabético por apellido que se siguió para la votación, en dar un voto absolutorio.

A Ibarra lo destituyeron con los cuatro votos de la alianza PRO (Macri-López Murphy) -los peronistas Daniel Amoroso y Silvia Majdalani, Marcelo Meis (Recrear) y Roberto Destéfano (Macri)-, el del izquierdista Héctor Bidonde, los dos del ARI de Elisa Carrió -Facundo Di Filippo y Guillermo Smith- el de la independiente Florencia Polimeni, el del zamorista Romagnoli y el del kirchnerista Rebot
, quien pronunció el discurso más duro de todo el recinto para justificar su voto. De los otros cinco legisladores de la Sala, cuatro se pronunciaron por la absolución -la ibarrista Laura Moresi, el socialista Norberto La Porta, el kirchnerista Sebastián Gramajo y la izquierdista Beatriz Baltroc, quien hizo el discurso más contundente a favor del ahora ex jefe de Gobierno- mientras que el kirchnerista Elvio Vitali se abstuvo aún con un discurso crítico a Ibarra.

Si bien con el voto de Smith ya se contaban los necesarios para la destitución, la Sala se mantuvo en orden -cuarenta policías se apostaron dentro del recinto- y se pudo escuchar al último de los diputados,
Vitali, quien con su voto reflejó la crisis que atraviesa el kirchnerismo local. Vitali se abstuvo, Gramajo pidió la absolución y Rebot aportó lo que faltaba para la destitución (ver vinculada).

El operativo de seguridad incluyó la protección de Ibarra y sus abogados defensores para la salida del recinto una vez que Maier confirmó que
«queda destituido el jefe de Gobierno» y pidió que se votaran las accesorias, pero el arista Di Filippo dijo que el suyo era un voto por la destitución pero sin accesorias. De esa manera no hubo 10 votos para inhabilitar a Ibarra a ejercer cargos públicos.

El ex mandatario se retiró por la puerta de detrás del estrado que conduce al Salón Eva Perón, donde en una sala contigua a ese lugar histórico, lo esperaban los ministros porteños, aliados y adherentes. En Bolívar 1, sede del Palacio Municipal, el sucesor Jorge Telerman y su colaborador Oscar Feito, miraron por TV todo el desarrollo del proceso, a solas. Inclusive resolvió Telerman no acompañar a Ibarra a una conferencia de prensa que ofreció en un hotel cercano a la Legislatura.

El viernes los legisladores deben tener redactados los fundamentos de su decisión que darán a conocer a Telerman y a Ibarra formalmente, pero ya el peronista queda en reemplazo, mientras que en la línea sucesoria sigue otro peronista, el macrista
Santiago de Estrada, presidente de la Legislatura porteña.

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