El mandato lo bajó, sin grises, Elisa Carrió: el esquema electoral que la Coalición Cívica (CC) proyecta para el 2009, como antesala de la presidencial, debe incorporar un pelotón de peronistas que sirva, al menos, para aportar una pizca de peronización.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La agenda anticipada del carriorismo, que se declaró en «campaña permanente» -dicen que deben suplir con tiempo la falta de fondos para propaganda- mostrará a Margarita Stolbizer, la candidata top para Buenos Aires, moviéndose en clave PJ.
Y octubre, mes plagado de fechas peronistas, será la temporada elegida por la radical para estrenar su nuevo perfil con dos desembarcos en el conurbano profundo, territorios donde -según la mitología partidaria-, siempre florencen los votos cautivos para el justicialismo.
Esos zafaris, el 23 y 28 de octubre, llevarán a Stolbizer a la villa La Cava, en San Isidro, y a Bunge, en Lomas de Zamora, donde la CC estuvo a un puñado de votos de ganar la intendencia en 2007, de la mano de Julio Gutiérrez, que supo aprovechar la atomización del peronismo.
Previamente, su debut será el 16 de octubre, unas horas antes del Día de la Lealtad, en un seminario organizado por Peronistas en la Coalición (PeC), tribu que ordenan el ubicuo Aníbal «Toti» Leguizamón y Horacio Alonso, con respaldo de Patricia Bullrich.
La hoja de ruta de la CC supone que con tropa peronista -Juan Carlos Béliz arma la caminata en Bunge; «Polo» Colman, en La Cava- podrán mejorar su performance en el conurbano alejado de la Capital Federal para sumar a lo que, suponen, obtendrán en el interior.
Curioso
La aproximación de la dama de Morón a la vertiente PJ de la Coalición Cívica (CC) se produce en un contexto curioso: estalló un duelo entre el ARI bonaerense y la UCR oficial respecto de la posibilidad, o no, de que se enhebre una alianza para 2009. Todo surgió tras la Convención de la UCR en Córdoba donde se avanzó en un pacto con el Partido Socialista, que preside Rubén Giustiniani, al que horas después, se sumó dialécticamente Carrió. Ocurrió lo obvio: los aristas salieron a negarcualquier alianza con radicales.
La queja se explica por matices. Stolbizer es radical -de hecho tiene un grupo propio de esa línea, el GEN- y con ella, y su gente, convive el ARI que comanda Horacio Piemonte. Pero éstos bloquean el ingreso de la UCR ortodoxa, que preside Daniel Salvador.
En el último tiempo, Salvador tomó distancia de su padrino histórico, Leopoldo Moreau, pero su matriz opera en sintonía con el dúo históricamente protegido por Raúl Alfonsín que componen Moreau y Federico Storani, y al que se sumó tiempo atrás Ricardo Alfonsín.
Es con este sector con el que el ARI no quiere -eso dicen- tener ningún entendimiento. Esa postura belicosa se explicitó el martes cuando Piemonte afirmó que la cúpula del radicalismo bonaerense es «socia y cómplice» del gobierno de Daniel Scioli y, por eso, descartó cualquier alianza.
Ayer, Salvador lo retrucó: consideró una «mentira» la acusación de Piemonte y sostuvo que, en persona, apuesta a la conformación de una «alternativa electoral con aquellos sectores que no han participado de estos 20 años de gobiernos justicialistas».
Ahí hace ruido la peronización de Stolbizer quien, a pesar de esos desafíos, insiste -perfecta aprendiz de Carrió- con que la Coalición Cívica debe integrar a las «dos principales culturas políticas del país, el radicalismo y el peronismo». Eso explica su aparición por el conurbano.
Desconfianza
Otro dato: el ARI desconfía de la rama peronista que se sumó a la CC, en parte, porque puede desestabilizar el acuerdo preexistente entre los sectores del arismo que consiste en repartir por tercios las futuras candidaturas: 33% el ARI, 33% el GEN de Stolbizer; 33% el resto.
Tanto una aparición consolidada de un PJ «arista» como la eventual incorporación de más sectores de la UCR -se charla, de hecho, con el grupo Superación Radical que ordena Jesús Porrúa- obligaría a romper aquel esquema de reparto y debilitaría la posición del ARI.
Dejá tu comentario