12 de febrero 2003 - 00:00

Suma López Murphy a caciques UCR

Sea por tradición o necesidad, lo cierto es que ha comenzado a gestarse un interesante núcleo -en el radicalismo- decidido a respaldar la candidatura extrapartidaria de Ricardo López Murphy. Y si los nombres hacen al sistema, no menos de 5 importantes hombres del interior ya manifiestan su adhesión al ex ministro de Defensa y fugaz de Economía. Uno es el actual gobernador de Mendoza, Roberto Iglesias (apremiado además porque «Chopper» López Murphy cotiza bien en las encuestas de esa provincia), otro es Horacio Usandizaga, fuerte caudillo santafesino. Son dos nombres que, por trayectoria, engarzan con lógica en la línea del candidato. Pero hay otros tres en la misma senda de alineación que no responden a ese origen de centroderecha. Uno, siempre reputado como aliado del nosiglismo porteño -aunque hoy en franca discrepancia- es Oscar Castillo, gobernador de Catamarca, mientras los otros dos destacan por su cercanía a Raúl Alfonsín, con abierto fanatismo el gobernador rionegrino Pablo Verani y con ligera distancia su colega de Chubut, Carlos Maestro. Reunir a estas cinco figuras -al margen de otras en el resto del paísparece un hecho significativo para las aspiraciones del economista, mucho más cuando los 3 nuevos que llegan pertenecen a una línea de pensamiento no habitual a la de López Murphy.

• Certeza


Quienes imaginaban a una UCR sin candidato propio, dividida por aquellos inclinados a Elisa Carrió y otros por López Murphy, han empezado a convencerse de que estaban en lo cierto. La crisis sin resolver entre Terragno y Moreau determinó que algunos líderes, especialmente del interior, empiezan a apostar por variantes radicales que van por afuera del partido. La definición más cierta, el traspaso directo, hoy se observa en el salto a López Murphy, mientras la adhesión a Carrió parece más menguada. Y, en ese sentido, ya sorprende que no sólo se anoten en ese giro hombres como Iglesias o Usandizaga, sino representantes del riñón alfonsinista como Verani, Maestro y el propio Castillo. Cada uno por sus razones, pensando en el futuro de la reorganización partidaria -quizás Maestro y eventualmente Castillo- o razonando en la conveniencia de votar a posible ganador y no quedarse atado a fórmulas partidarias sin sustento (Verani).

Curioso este episodio que beneficia a López Murphy pero más complica a una UCR sin destino, ya que nadie debe olvidar el desagradable concepto que Alfonsín siempre reveló por el economista de tendencia liberal, a quien en más de una ocasión él y su gente (incluyendo tal vez a estos actuales trasvasados) pensaron despedir del partido como hicieron en su momento con Adolfo Sturzenegger. Sin cautivar en especial a los radicales, hasta evitando mensajes en ese sentido, López Murphy los empieza a sumar como si fuera un fenómeno natural. Amplía, en apariencia, esa franja que sólo le concede el 10% eterno de Alvaro Alsogaray o Domingo Cavallo e incomoda más a Carlos Menem -al menos en la primera vuelta- que la propia acechanza peronista del elegido por Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner.

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