15 de junio 2005 - 00:00

También contra López Murphy-Macri

Néstor Kirchner se sumó a la campaña electoral al fustigar ayer en Córdoba a los candidatos opositores de Capital y provincia de Buenos Aires Ricardo López Murphy y Mauricio Macri. Dejó en claro que la pelea electoral la concentra en esos distritos y que allí espera le plebisciten su gestión.

Reveló para qué, al amenazar con que tiene el proyecto de «cambiar la Argentina». No explicó para qué ni si alguien le ha pedido tamaña faena.


El Presidente reiteró en un acto que encabezó en Villa María junto a José Manuel de la Sota sus críticas -sin nombrarlo- a López Murphy. «Esa derecha que nace por ahí, que se junta por ahí, nos trató de irreverentes», se quejó, para agregar: «Ese ministro que estuvo pocos días y nos quería quitar todo a todos con tal de pagar la deuda es la referencia del ayer que nos ahogó a todos los argentinos». «Es la derecha del pasado», sancionó.

En esa misma línea, cuestionó a quienes «prefirieron ser cortesanos de los centros de poder» -tampoco mencionó a ninguno de esos presuntos cortesanos- y opuso la voluntad de su gobierno para avanzar en una política de desendeudamiento de los organismos internacionales de crédito, que no se base en «un acuerdo para el achique, sino para el crecimiento nacional». «Que se olviden de que, mientras seamos gobierno, vamos a mover una pluma para firmar algo que lleve a la exclusión y al hambre de los argentinos», sostuvo Kirchner en su discurso en el club Unión Central, de Villa María, hasta donde llegó para firmar una serie de convenios.

Antes de llegar al club, el jefe de Estado realizó una recorrida por algunos puntos de la ciudad, donde recibió saludos y abrazos de la gente, y hasta un golpe involuntario con un libro, que le provocó un pequeño corte en el labio superior. Un clásico de los encuentros del Presidente con su pueblo, en los que siempre hay algo de sangre a raíz de un achuchón de sus seguidores.

En la tribuna, el Presidente defendió la política económica de su gobierno y comparó que, mientras el Grupo de los Ocho condonó 50 mil millones de dólares a países pobres, «la Argentina, sin que nadie le perdonara nada, logró una quita de 67 mil millones en el canje de la deuda, por propia capacidad negociadora».

«Nos pusieron todo tipo de trabas. Estuvimos luchando contra todos los que, a grandes títulos, decían que se caía el canje de deuda y que era una barbaridad pedir tanta quita»,
completó.

Durante el acto, hubo también gestos recíprocos entre Kirchner y De la Sota, con quien había tenido muestras de distanciamiento del gobierno nacional el año pasado y que ahora mostró un perfil diferente.

Kirchner
introdujo el tema al mencionar que, con De la Sota, tuvo «discrepancias, pero en los momentos más difíciles de la patria, estuvimos de acuerdo», y refirió que Córdoba «se está recuperando» y que la gestión está escribiendo «una página grande».

De la Sota
devolvió gentilezas y pidió que todos los argentinos brinden un « testimonio de apoyo» a Kirchner. Previamente, Kirchner había recordado que De la Rúa «no había querido entender lo que el pueblo decía, que era 'despertate' y agarró el helicóptero y se las tomó por el cielo».

En el acto, acompañaron a Kirchner los ministros Aníbal Fernández, José Pampuro, entre otros funcionarios.

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