Los sectores piqueteros más duros, de distintas facciones y con el folclore conocido, se repartieron ayer el trabajo de complicarle la vida al comercio y los habitantes de la Ciudad y hubo cortes en el puente Saavedra, se quemaron banderas de Estados Unidos, se manifestó frente al Palacio de Tribunales y finalmente repartieron 6.000 urnas para que la gente vote contra la incorporación de la Argentina al ALCA.
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Siempre en grupos reducidos de activistas, aunque no menos eficaces a la hora de complicar el tránsito y ahora con la excusa del ALCA, lo cortaron parcialmente en el puente Saavedra (avenida Cabildo y General Paz), en tanto que enmascarados y armados de palos, los de Quebracho manifestaron por la 9 de Julio hasta la Cámara de Comercio Argentino Norteamericana -sobre la calle Viamonte entre Cerrito y Libertad-, donde cancelaron por un par de horas el tránsito y quemaron una bandera de EE.UU.
Barrios de Pie, el peronismo de izquierda liderado por Jorge Ceballos, también tuvo su parte, aunque centrada en el reparto de 6.000 urnas de cartón para que la gente exprese su parecer sobre el ALCA. De allí que sólo hayan participado parcialmente de la convocatoria de otros grupos peronistas en plaza Lavalle, donde un reducido número organizado por el Movimiento Peronista Auténtico, de Rubén Famá, se congregó con mucho ruido para recordar el Día de la Soberanía frente al Palacio de Tribunales.
En un punto clave por la cantidad de gente que transita en la tarde -en la puerta del Banco de Boston, en Florida y Diagonal Norte-, lo de Barrios de Pie lograron juntar más de 600 votos en contra del ALCA. Sin embargo, admitieron que el promedio en otros puntos del territorio porteño bajaba a 120/150 y menos aún en barrios de la periferia porteña como Villa Lugano, Núñez y Mataderos. Uno de ellos agradecía a los gritos por micrófono que «Menem haya aconsejado firmar por el ALCA hoy mismo; porque eso motivó a mucha gente».
Otros como el Movimiento Teresa Rodríguez -que conduce Antonio Bitto-(los que ocuparon el predio baldío en avenida Santa Fe y Bullrich), se quedaron en su casa y hoteles descansando, confiados y convencidos de que el gobierno les va a resolver el problema de tierra y vivienda a través de formas cooperativas. «No sólo a nosotros sino también a otros», admitió con optimismo Bitto aludiendo a los planes del plan Arraigo, que depende de la hermana del Presidente, Alicia Kirchner.
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