También cortes en la Capital
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Omar Viviani
Desde que hizo los anuncios, hace diez días, el gobierno porteño ya avanza en la instalación de las cámaras que tomarán a los infractores de tránsito.
También ya se están retirando 1.500 de los 6.000 parquímetros que hay en la Capital Federal, para que los autos particulares tengan menos lugares donde estacionar, lo que favorecerá a los garages particulares que ya tienen tarifas altas.
Pero además Macri quiere imponer la veda de autos. Una idea que circula es copiar a México, donde hay un día en la semana que en el centro no se permite el uso de automóviles. Por ahora, la posibilidad es restringir por el número de la chapa patente o por la terminación en par o impar. Esto significa asignar un día de veda de acuerdo con el número en que termina la patente (por ejemplo, 9 y 0 los viernes), lo que bajaría 20% la circulación de autos en el microcentro y centro, o bien que haya días permitidos para las chapas pares y otro para las impares, lo que reduce a la mitad la circulación.
La medida ya se puso en práctica en 1974 y 1976 y fracasó. «Eso ocurrió porque no se controlaba como correspondía», aseguró Amoroso, quien explicó a este diario algunas de las medidas próximas a imponerse.
El diputado también explicó que en realidad Macri «no necesita de ninguna ley para cambiar las normas de las que habló, hasta los carriles, en forma experimental, puede imponerlos sin ley».
Amoroso tiene presentados varios proyectos de ley referidos al tránsito en función de presidir esa comisión, pero la más urgente declararía la emergencia vial, para permitirle a Macri aplicar cualquier tipo de medidas sin consultar a los legisladores. Por ahora, la oposición rechaza la iniciativa, pero de todos modos el jefe de Gobierno puede avanzar en distintos experimentos, como, por ejemplo, está decidido a distanciar las paradas de colectivos en el centro y microcentro. Las dejará a cuatro cuadras una de otra y no a dos como están actualmente, lo que seguramentele generará la queja de peatones, un grupo que todavía no se manifestó en contra de los anuncios macristas.
Curiosamente, la Ciudad puede disponer de la ubicación de las paradas, pero le compete al gobierno nacional controlar la frecuencia y buen estado de los colectivos, que suelen acumular multas por infracciones que en ocasiones la Legislatura porteña les termina perdonando. Pero Macri también pondrá en práctica el otorgamiento de créditos blandos para que taxistas y colectiveros cambien las unidades, ya que el pasajero paga la misma tarifa al subir a un automóvil con calefacción y en buen estado que en otro que está deteriorado y sin comodidades.




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