13 de junio 2008 - 00:00

También cortes en la Capital

Omar Viviani
Omar Viviani
La Ciudad de Buenos Aires podría colapsar, entregándosea un caos total del tránsito si los taxistas cumplen con las advertencias de realizar cortes de calles en protesta contra la decisión de Mauricio Macri de hacerlos circular por mano izquierda en tres avenidas si van sin pasajeros. Esa amenaza de piquetes en el centro porteño hasta llevaría a una crisis urbana, como remedo del paro agrario.

A eso se agrega que la semana que viene también los colectiveros saldrán a manifestarse, en contra de los taxistas y de Macri, porque ahora quieren que los carriles preferenciales sean sólo para ellos. Y como si faltara algo, las empresas de colectivos redujeron el servicio por falta de combustible.

Pero Macri va por más: avanza en reimplantar la veda a los automóviles particulares. En principio, los conductores y dueños de taxis tienen prevista una manifestación para el jueves de la semana que viene, que de por sí dejará al menos por unas horas la Ciudad sin autos de alquiler, en un distrito donde el transporte público de pasajeros es deficiente y no alcanza a cubrirla demanda. Basta con observar cualquier estación de subterráneo en sus terminales céntricas a una hora pico los días de semana para comprobar que hasta los andenes resultan escasos. O bien, a las horas que la mayoría de las oficinas y comercios concluyen sus actividades, intentar tomar un taxi. Ni que decir de los odiosos colectivos que más que acarrean a los pasajeros sin respetar frecuencias ni paradas. A todo eso se agregan los cortes diarios por protestas, como ayer de habitantes de la villa 31, que provocaron un colapso al interferir el tránsito. Para hoy se anuncian más manifestaciones de estudiantes por falta de gas en los colegios.

Una mesa chica dispuesta para debatir las medidas para el tránsito, que integran, entre otros, Horacio Rodríguez Larreta y el legislador Daniel Amoroso -además del propio Macri- ya tiene en carpeta más de 15 iniciativas.

  • Intenciones

  • Las protestas parecen no detener al jefe de Gobierno, aunque por estas horas el cacique de los taxistas, Omar Viviani, intenta formalizar una reunión con representantes de esa mesa para evitar el paro que prometió el gremio para el próximo 25.

    Desde que hizo los anuncios, hace diez días, el gobierno porteño ya avanza en la instalación de las cámaras que tomarán a los infractores de tránsito.

    También ya se están retirando 1.500 de los 6.000 parquímetros que hay en la Capital Federal, para que los autos particulares tengan menos lugares donde estacionar, lo que favorecerá a los garages particulares que ya tienen tarifas altas.

    Pero además Macri quiere imponer la veda de autos. Una idea que circula es copiar a México, donde hay un día en la semana que en el centro no se permite el uso de automóviles. Por ahora, la posibilidad es restringir por el número de la chapa patente o por la terminación en par o impar. Esto significa asignar un día de veda de acuerdo con el número en que termina la patente (por ejemplo, 9 y 0 los viernes), lo que bajaría 20% la circulación de autos en el microcentro y centro, o bien que haya días permitidos para las chapas pares y otro para las impares, lo que reduce a la mitad la circulación.

    La medida ya se puso en práctica en 1974 y 1976 y fracasó. «Eso ocurrió porque no se controlaba como correspondía», aseguró Amoroso, quien explicó a este diario algunas de las medidas próximas a imponerse.

    El diputado también explicó que en realidad Macri «no necesita de ninguna ley para cambiar las normas de las que habló, hasta los carriles, en forma experimental, puede imponerlos sin ley».

    Amoroso tiene presentados varios proyectos de ley referidos al tránsito en función de presidir esa comisión, pero la más urgente declararía la emergencia vial, para permitirle a Macri aplicar cualquier tipo de medidas sin consultar a los legisladores. Por ahora, la oposición rechaza la iniciativa, pero de todos modos el jefe de Gobierno puede avanzar en distintos experimentos, como, por ejemplo, está decidido a distanciar las paradas de colectivos en el centro y microcentro. Las dejará a cuatro cuadras una de otra y no a dos como están actualmente, lo que seguramentele generará la queja de peatones, un grupo que todavía no se manifestó en contra de los anuncios macristas.

    Curiosamente, la Ciudad puede disponer de la ubicación de las paradas, pero le compete al gobierno nacional controlar la frecuencia y buen estado de los colectivos, que suelen acumular multas por infracciones que en ocasiones la Legislatura porteña les termina perdonando. Pero Macri también pondrá en práctica el otorgamiento de créditos blandos para que taxistas y colectiveros cambien las unidades, ya que el pasajero paga la misma tarifa al subir a un automóvil con calefacción y en buen estado que en otro que está deteriorado y sin comodidades.

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