Tapa de New York Times: “Mientras disminuye la deuda de Argentina, crece el poder de su presidente”
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Pero ahora está amenazando una ola inflacionaria y Kirchner respondió a la manera de los estadistas, intentando imponer controles de precios a ciertos productos esenciales. Utilizó esa arma por primera vez en Marzo, cuando urgió a los argentinos a no comprar "nada, ni siquiera una lata de aceite" a Shell, ya que la compañía había ignorado la sugerencia de no incrementar los precios.
En noviembre, como un preludio de las negociaciones para controlar el aumento de los precios de los alimentos, Kirchner criticó duramente a los dueños de dos de las cadenas de supermercado más grandes del país, advirtiéndoles que "paren el extorsionarnos". Los supermercados entonces convinieron congelar los precios temporalmente. Ese acuerdo expira a principios del 2006, pero economistas temen que esos acuerdos puedan ser un preludio a controles más sistemáticos si las presiones inflacionistas no disminuyen.
También están creciendo las quejas de presiones oficiales sobre los medios de comunicación. En un informe que llamó "censura indirecta," la Asociación por los Derechos Civiles advirtió este mes que "el Gobierno actual ha hecho del control de las noticias nacionales de los medios una prioridad que persigue con el vigor sistemático". El más polémico de todos, sin embargo, es el plan de Kirchner, ahora que el Congreso le renovó recientemente sus poderes por la emergencia económica, para modificar el Consejo de la Magistratura que posee 20 miembros que supervisan la Justicia. Los grupos de los derechos humanos y los partidos políticos de la oposición dicen que el plan, que cortaría el número de miembros a 13, le dará a Kirchner mayor control sobre nombramientos judiciales.
"Creemos que esta reforma es inconstitucional y un paso para atrás", señaló el director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles, Roberto Saba en una entrevista. Y agregó que "hay una sensación de que el gobierno se siente más fuerte y quiere hacer sentir su autoridad".
También en la política internacional un cambio notable en las actitudes. La relación de la Argentina con los Estados Unidos en los años 90 era tan cercana que un presidente, Carlos Saúl Menem, la llamó "carnal". Pero Kirchner se está moviendo en la dirección opuesta, buscando el abrazo del líder de Venezuela, que ha probado ser una espina perenne para la administración de Bush.
Durante una apresurada visita a Venezuela en noviembre, Kirchner y Chávez alcanzaron varios acuerdos que sellaron lo que Chávez ha decido llamar "el eje Caracas-Buenos Aires." Chávez anunció planes para construir un gasoducto hacia Argentina y crear disponibles de combustible en términos altamente favorable, una garantía importante ante la escasez de energía.
Los analistas dicen que la alianza es más táctica que ideológica. "Para alguien como Kirchner," un nativo de la fría Patagonia "quién no tiene un carácter extrovertido, Chávez es demasiado tropical," dijo Torre. Otros dicen que Chávez personifica el tipo de alianza militar-nacionalista que Kirchner encuentra repugnante por su propia experiencia durante el último gobierno militar en los 70, cuando amigos suyos fueron asesinados y él fue brevemente detenido.
La elección este mes de Evo Morales, un seguidor de Chávez, como presidente del vecino Bolivia complica la cuestión aún más. Kirchner ha hecho la corte y ha animando al nuevo líder boliviano, pero podrá ver caer su propia popularidad si las transformaciones prometidas por Morales salen mal y degeneran en conflictos de clase, región o raza. Lo que en el peor de los casos, enviará refugiados a través de la frontera norte de Argentina y limitará el flujo de gas natural hacia Argentina.
Pero Chávez ya ha comprado más de mil millones de pesos en bonos argentinos y , de acuerdo con fuentes oficiales aquí, podría estar dispuesto a comprar hasta $ 2 mil millones más. Eso, más el auge de las exportaciones, le han dado a Kirchner la libertad que necesita para pagar, de una sola vez, las últimas obligaciones de la Argentina con el FMI y cancelar las futuras negociaciones sobre temas como política monetaria y tazas.
Económicamente, el acuerdo no ofrece ventajas para Argentina, la cual pagará a Venezuela tazas de interés de más del doble del 4% que ha estado pagando al Fondo. Pero acrecienta la imagen política de Kirchner, como fue puesto en claro cuando convocó a políticos, empresarios, líderes gremiales y de grupos sociales al palacio presidencial el 15 de diciembre para anunciar que, desde ese momento, "este país será diferente, tendrá soberanía política e independencia económica".
Roberto Lavagna, quién como ministro de Economía desde 2002 era el principal arquitecto de la imponente recuperación argentina de la crisis financiera de 2001, exhortó consecuentemente a un camino más cauteloso sobre la reciente subida de la inflación y el Fondo. Pero fue echado a fines de noviembre y reemplazado por una economista de menor conocimiento, Felisa Miceli, presidente del Banco de la Nación, quién se describió a si misma como "un soldado kirchnerista".
Ese cambio fue parte de una amplia reorganización del gabinete que también trajo nuevos ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores. La nueva ministra de Defensa, Nilda Garré, ha servido como embajadora en Venezuela, donde elogió a Chávez y sus políticas. El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, tiene reputación de ser un nacionalista que prefiere relaciones cercanas con el resto de América Latina, en vez de enfatizarlas con Estados Unidos y Europa.



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