Telerman busca alianzas para candidatura de 2007

Política

Dice que Aníbal Ibarra lo invitó sobre la hora y por eso Jorge Telerman, suplente del jefe de Gobierno, almorzó con el suspendido mandatario el lunes al mediodía, sin cita previa.

Desde que Ibarra dejó el cargo por la apertura del juicio político en su contra, es la primera vez en casi tres meses que la dupla se entrega a confesiones, durante más de dos horas, entre moderados platos de carne y pescado. Pero, en esa tenida, Ibarra quizá no logró enterarse de una de las tantas reuniones que mantiene Telerman, que a los ojos de la situación delicada que atraviesa el suspendido funcionario, podría mellar del todo sus esperanzas. Es el caso de la visita que le hicieron el titular de la bancada kirchnerista de la Legislatura porteña, Diego Kravetz, y el sindicalista Víctor Santa María (porteros), quien no sólo es el secretario general del PJ Capital que conduce Alberto Fernández, sino que maneja algunos hilos clave de la política oficialista porteña.

Alberto F.
les ha pedido a esos dos laderos que se mantengan distantes de Telerman en cualquier circunstancia que pudiera leerse como que el gobierno ya no juega ninguna ficha más por el regreso de Ibarra. Por eso para algunos, esa tertulia no habría sido más que para declarar la paz en la transición. Para otros, que hoy pilotean la destitución de Ibarra dentro del kirchnerismo, la señal fue leída contrariamente.

• Chances

Telerman dice no querer apostar a cómo resultará el juicio contra el mandatario, pero sabe que hoy son más las chances de mudarse al despacho principal de Avenida de Mayo 525, que de permanecer en el segundo piso del palacio municipal.

Otra certeza del suplente es que después del 14 de marzo (límite para la conclusión del enjuiciamiento) no será lo mismo: ha resuelto con
Ibarra que si el jefe porteño retorna, su carrera en ascenso se mantendrá dentro de los límites posibles. Es decir, su protagonismo -consiguió como promesa- será el de la suplencia y no el anterior, donde si bien además de la vicejefatura conducía la Secretaría de Promoción Social, las fotos le fueron escasas en el álbum de gestión.

La otra posibilidad, claro,
es que se quede con el puesto tras una eventual destitución de Ibarra y tenga a su cargo, entre otras cuestiones, el llamado a las elecciones del año que viene, tiempo suficiente para sostener su candidatura a jefe porteño sobre un presupuesto más que generoso -el tercero del país- para congraciarse con los votantes porteños.

De ese modo, en su entorno, apuestan a que
Telerman será candidato a jefe de Gobierno en 2007, con o sin Ibarra. Como les sucede a muchos que aspiran a semejante desafío y no tienen para eso partido propio, el suplente se abocará a seducir a varias porciones del kirchnerismo y afines para lograr una boleta en el cuarto oscuro. Casi lo mismo que piensan las variadas tribus del kirchnerismo y el propio ibarrismo que planifica una tenida de militantes que dé origen a otro partido nuevo, tras el sepultado Frente Grande.

Los errores de
Ibarra han dejado al vicejefe con la posibilidad de ofertas que pocas veces se encuentran en el mercado político: podría convertirse en el candidato del oficialismo o en el candidato del ibarrismo fracasado. En esos casos, ahora que se declara kirchnerista, el vicejefe hasta cree que el PJ Capital podría sostenerle una buena carrerahacia la candidatura. De todas las tribus, «en Compromiso K es donde tengo muchos amigos», se le escucha a Telerman (hombre que transitó con fluidez de la izquierda juvenil al cafierismo, el menemismo, el duhaldismo, el aliancismo y finalmente el kirchnerismo) sobre la nueva corriente que animan Carlos Kunkel, Carlos Zannini y Dante Gullo, una porción aún no confesa del antialbertismo que profesan y que salió al cruce para «tener una opción ganadora en Capital en 2007».

Ibarra
no le ha reprochado a Telerman su apartamiento del «operativo retorno», porque, aseguran, «fue una decisión de todos tener una pieza fuera del conflicto» y, además, dicen, le facilita el trámite de la gestión, donde se propone aún algunas leyes antes de abandonar la suplencia, sea para ocupar un despacho más confortable o seguir en su oficina.

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