Telerman busca alianzas para candidatura de 2007
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Jorge Telerman
Alberto F. les ha pedido a esos dos laderos que se mantengan distantes de Telerman en cualquier circunstancia que pudiera leerse como que el gobierno ya no juega ninguna ficha más por el regreso de Ibarra. Por eso para algunos, esa tertulia no habría sido más que para declarar la paz en la transición. Para otros, que hoy pilotean la destitución de Ibarra dentro del kirchnerismo, la señal fue leída contrariamente.
De ese modo, en su entorno, apuestan a que Telerman será candidato a jefe de Gobierno en 2007, con o sin Ibarra. Como les sucede a muchos que aspiran a semejante desafío y no tienen para eso partido propio, el suplente se abocará a seducir a varias porciones del kirchnerismo y afines para lograr una boleta en el cuarto oscuro. Casi lo mismo que piensan las variadas tribus del kirchnerismo y el propio ibarrismo que planifica una tenida de militantes que dé origen a otro partido nuevo, tras el sepultado Frente Grande.
Los errores de Ibarra han dejado al vicejefe con la posibilidad de ofertas que pocas veces se encuentran en el mercado político: podría convertirse en el candidato del oficialismo o en el candidato del ibarrismo fracasado. En esos casos, ahora que se declara kirchnerista, el vicejefe hasta cree que el PJ Capital podría sostenerle una buena carrerahacia la candidatura. De todas las tribus, «en Compromiso K es donde tengo muchos amigos», se le escucha a Telerman (hombre que transitó con fluidez de la izquierda juvenil al cafierismo, el menemismo, el duhaldismo, el aliancismo y finalmente el kirchnerismo) sobre la nueva corriente que animan Carlos Kunkel, Carlos Zannini y Dante Gullo, una porción aún no confesa del antialbertismo que profesan y que salió al cruce para «tener una opción ganadora en Capital en 2007».
Ibarra no le ha reprochado a Telerman su apartamiento del «operativo retorno», porque, aseguran, «fue una decisión de todos tener una pieza fuera del conflicto» y, además, dicen, le facilita el trámite de la gestión, donde se propone aún algunas leyes antes de abandonar la suplencia, sea para ocupar un despacho más confortable o seguir en su oficina.




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