En medio de la duda, el propio Telerman definió que no hará el discurso de tradición, pero para cumplir con el mandato constitucional presentará el informe respectivo, lo dejará y no lo leerá.
Por cierto, la Constitución impone que el 1 de marzo se dé inicio al período de sesiones ordinarias, pero nada sugiere sobre fiestas y otras materias. Por lo tanto, será atípico en esta ocasión, pero pasará inadvertido el cambio de ciclo, al menos por unos días, ya que cualquiera sea el resultado del juicio político, con seguridad dejará una impronta en la enciclopedia de los porteños, con o sin festejos.
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