La costumbre de gobernar por decreto de necesidad y urgencia para evitar discusiones legislativas contagió a Jorge Telerman en la Capital, mientras reemplaza al suspendido Aníbal Ibarra y, a reflejo de lo que ocurre en la Nación, el kirchnerismo lo acompaña. Sin embargo, Telerman comenzó a fracasar. Ya envió dos DNU y está a punto de enviar un tercero en apenas dos meses de suplencia, pero en la Ciudad es diferente. Los DNU porteños tienen fecha de vencimiento si la Legislatura no los ratifica y respeta (no como ocurre en el Congreso). Le dejarán pasar el primero, que fuerza la organización de los juegos olímpicos sudamericanos, pero ya le rechazaron el segundo y le rebotarían el tercero. No le restan apoyo, le piden leyes, algo que no hace el oficialismo con Kirchner.
Se trata de un decreto que crea un organismo para efectuar las obras necesarias -en estadios públicos y privados- para que se realicen en noviembre los Juegos Olímpicos Sudamericanos 2006 (Odesur), para lo cual ganó la votación Buenos Aires como sede. Si bien el decreto sería aprobado -previa conquista de quórum con diputados de vacaciones- el
Los aristas dicen no entender por qué Telerman no envió un proyecto de ley, ya que la Constitución porteña le estaría quitando la posibilidad del decreto si puede seguir los mecanismos usuales. Esa es la mayor crítica que le harán los seguidores de
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