Diputados aprobó ley de teletrabajo: dudas por aplicación pospandemia

Política

La iniciativa aún debe ser sancionada por el Senado. Habrá 90 días para adecuarse una vez finalizado el aislamiento.

Bajo el manto de la pandemia, y luego de al menos 13 años de siesta -en 2007 el Ejecutivo empujó sin éxito el tema-, Diputados aprobó ayer un proyecto para regular de manera general el teletrabajo (ver aparte los detalles de la ley). La iniciativa logró adhesión de la oposición, aunque hubieron disidencias, abstenciones y un rechazo, tanto en la votación en general como en particular.

El texto ahora pasó al Senado para su sanción, aunque la verdadera pregunta que tendrán que contestar los legisladores de todas las fuerzas políticas con representación legislativa será cómo harán, pequeñas y medianas empresas ahogadas en sus economías, para hacer frente a diversos gastos que impone la regulación en cuestión, que quedará activa a 90 días de finalizado el ya fanatizado aislamiento.

Un punto criticado fue la falta de incentivos fiscales. Hacia allí fueron algunas objeciones del radicalismo, a través de Dolores Martínez, y de las diputadas de la Coalición Cívica Alicia Terada y Mónica Frade. La última además aprovechó para disparar contra el kirchnerismo. En esa línea, señaló: “El progresismo no ha querido contemplar en esta ley la promoción para esta actividad. Se pedía que se contemplara la contratación de mayores de 45 años, madres monoparentales, personas con capacidades diferentes, trans y travestis y el ‘progresismo’ representado en el oficialismo, no quiso esto. Tampoco quiso la reducción de aportes patronales para incentivar y ayudar con microcréditos, a pequeñas y medianas empresas”.

Algunos opositores apuntaron también al ministro de Trabajo, Claudio Moroni, quien habló días atrás de dejar, en caminos judiciales, las cuestiones que puedan aparecer con respecto a eventuales tironeos entre trabajador y empleador. Pero también desde el oficialismo recordaron puntos que quedaron flojos en el sendero del debate legislativo. “Hay trabajadores que se pueden casar o divorciar. Pueden haber mudanzas, o tener que pasar a cuidar a otra persona”, deslizó Claudia Ormachea al analizar algunas nebulosas en cuanto a la “reversibilidad” del teletrabajo hacia lo presencial. También dejó claro que en muchas “casas de trabajadores, bajo ningún punto de vista, podemos pensar que hoy están preparadas para convertirse en la oficina de una empresa sin alterar las relaciones familiares, sociales y la vida de cada uno de los que viven dentro de ese hogar”.

Por su parte, Facundo Moyano direccionó la lupa hacia la informalidad actual en el mundo laboral. Dio sus propios datos: “En 10 años de crecimiento de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina -de- Kirchner, la informalidad nunca bajó del 30%”. Luego, solicitó una discusión real sobre una reforma impositiva, previsional y planteó que no “haya miedo” para debatir sobre el sistema de ceses laborales.

Durante la votación en general, el proyecto logró 214 adhesiones, 29 abstenciones y un rechazo. Más tarde, en la particular, las diferentes fuerzas avalaron que la misma fuera a mano alzada, un mecanismo muy poco claro en la era de las sesiones virtuales.

El convite de ayer en el recinto tuvo un pequeño momento de trifulca gracias a la disputa entre el titular del cuerpo, Sergio Massa, y el diputado Fernando Iglesias (PRO), a quien le fue negada la palabra. El tigrense adujo que las manifestaciones políticas habían sido acordadas por bloques en Labor Parlamentaria y se habían acabado. Nadie del macrismo salió en defensa del legislador y el presidente de la Cámara baja aprovechó el audio para criticarlo. Con el protocolo vencido por estas horas, en muchos despachos avizoraban un nuevo período de varias semanas sin sesiones.

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