25 de septiembre 2012 - 18:00

"Temo que por la crisis, Occidente deje de creer en la democracia"

Cristina de Kirchner durante su exposición ante la ONU.
Cristina de Kirchner durante su exposición ante la ONU.
Al disertar en la 67° Asamblea Anual de la ONU, Cristina de Kirchner expresó su temor a que la falta de soluciones a la crisis económica internacional genere desconfianza de los pueblos occidentales en los sistemas de representación democrática vigentes.

"En los últimos 10 años el crecimiento económico mundial fue sostenido por el desarrollo de los países emergentes", dijo la Presidente y abogó porque las grandes potencias faciliten el "resurgimiento de la economía internacional por la cantidad de millones (de personas) que debemos incluir", con más valor agregado y políticas sociales.

La mandataria destacó que luego del crisis de 2001, la Argentina "atraviesa el nivel más bajo de endeudamiento en moneda extranjera" y aseguró que esa situación expone al país como "mal ejemplo para algunos", y en particular para los organismos internacionales de crédito, en particular al Fondo Moneterio, entidad a la que le propinó una dura respuesta luego de las advertencias por la "tarjeta roja".

Al remarcar la reestructuración de la deuda que se llevó a cabo en 2005 y 2010, fustigó a las entidades y acreedores que tomaron deuda "arriesgando" por las altas tasas y "debían compartir parte de ese riesgo". Para dar un ejemplo, citó que la Argentina pagó más que la estadounidense Enron a sus accionistas tras la escandalosa quiebra: "La Enron pagó casi 1 dólar por cada 100 y nosotros pagamos 35 de cada 100".

"Estas cosas pueden molestar a los organismos internacionales de crédito porque Argentina fue ejemplo de lo que debía hacer en 2001, endeudarnos y soltarnos la mano", sostuvo.

Para la jefa de Estado, la solución debe comenzar por "pensar al mundo como una totalidad" y concebir que "no estamos ante un problema económico sino político" porque para hallar los "mecanismos" o salidas hay que "reconocer que se necesita un liderazgo político".

A los organismos internacionales les dijo que "no vale la pena enojarse, que hay que replantearse qué errores se han cometido para levantar esta crisis que de sostener en el tiempo provocará serios problemas institucionales y políticos en varios países del mundo".

Antes de cambiar de tema y revelar que aceptó una reunión bilateral con Irán por la cuestión AMIA, expresó que el "temor más grande" que tiene "como militante políticas es que muchísimos occidentales dejen de creer que un sistema democrático puedo darle soluciones".

"Los más terribles totalitarismos fueron precedidos por severas crisis económicas", alertó y abogó porque "esta situación que está descarrilada desde 2008" llegue a su fin. "La crisis de los países desarrollos se traslada a los países emergentes, que hemos sidos motores del crecimiento económico mundial. Las recetas ortodoxas de ajuste no salvarán a las economías", afirmó.

La exposición de Cristina de Kirchner continuó con el habitual mensaje al Reino Unido para sentarse a negociar por la soberanía de las Islas Malvinas. "No pedimos que nos den la razón, pedimos dialogar", reiteró desde el atril del salón principal de la ONU en su edificio en Nueva York.

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