24 de noviembre 2006 - 00:00

Tibiletti: de "caja" y una amistad trunca

El martes había juntado sus pertenencias y decidido irse. Al punto que su segundo, Ricardo Colombo, lo informó al personal. Pero Luis Tibiletti desempacó y cambió el libreto: se citó con Aníbal Fernández y, como si nada hubiese ocurrido, regresó a las oficinas de Gelly y Obes.

La pirueta se explica por una razón capital: Néstor Kirchner detesta que las miserias de Palacio trasciendan a los diarios y, más todavía, que un funcionario aparezca renunciado en papel impreso. El Presidente quiere ser él, siempre, quien degüelle o premie.

Cuando trascendió el incidente Tibiletti, el Ministerio del Interior desmintió que el funcionario «haya renunciado o se le haya pedido la renuncia». Es cierto que nunca la hizo oficial, pero como publicó este diario, el martes Tibiletti se fue del gobierno. Por ahora, sigue en su cargo.

A continuación, los detalles de esa novela de enredos donde se mezclan la alta política -se supone que de eso se trata la disputa por el manejo de la inteligencia- con cuestiones mundanas como los fondos y los vínculos deshechos:   

  • El problema principal del enojo de Tibiletti, lo que lo llevó a anunciar que dejaba la Secretaría de Seguridad Interior, fue una resolución del ministro del Interior, Aníbal Fernández, que traspasa a la órbita administrativa que controla Lucas Gaincerain una cuenta hipersensible que controlaba Tibiletti: se trata del Ente Cooperador, una «caja» extrapresupuestaria que se financia con los aportes de los registros que dependen de Seguridad Interior. No hay un número redondo, pero se trata de varios ceros. Eso fue lo que detonó el clik de Tibiletti. Ayer, pasado el mediodía, el ministro Fernández lo recibió en su despacho, lo escuchó 30 minutos y le debe haber prometido algún paraíso porque el secretario de Seguridad se retiró como si no le hubiesen vaciado el cargo.

  • Como queda feo y es difícil de explicar que se abandona una oficina porque le arrebatan el manejo de una «caja» que, en parte, se destina a contratar personal -más allá de que la secretaría está superpoblada-, Tibiletti encontró otro argumento: Verónica Fernández Zagari, quien fue fiscal en Lomas de Zamora. Hasta hace poco, escoltaba a Marcelo Saín en la Policía Aeroportuaria, adonde llegó la mano de Saín pero una amistad que parecía idílica, por razones misteriosas, se truncó: Fernández Zagari se enemistó con Saín, quien la desplazó de la subintervención. Sin brújula, la dama fue rescatada por Aníbal F., quien la ubicó en la Dirección de Inteligencia Criminal, la oficina con mayor vuelo y relevancia de la Secretaría de Seguridad Interior. A Fernández Zagari se la vincula, además, con Francisco «Paco» Larcher, número dos de la SIDE, quien arrastra un malestar con Tibiletti porque animó el plan Verbitsky de disolución del organismo de inteligencia.   

  • ¿Sin «caja» para nombrary con inteligencia « intervenida», no tenía motivos Tibiletti para irse? El martes afirmaba que sí y hasta advertía que hacía «dos meses» que venía evaluando dar el paso que aceleró con la llegada de Fernández Zagari y la resolución de Aníbal Fernández de quedarse con el manejo de los fondos del Ente Cooperador. Pero el miércoles, más fresco, luego de hacer una ronda de consultas, interpretó que no era oportuno»no es el momento» -se confesó- y se quedó. Si hasta ahora poca incidencia tenía sobre las fuerzas de Seguridad, con los dos movimientos recientes el «peso» de Tibiletti en Seguridad Interior se vuelve gaseoso. Permanece en un cargo que, al menos hasta anoche, parecía vacío.
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