No acertó ayer Cristina de Kirchner al comparar la protesta del agro con la acción pesada de las Madres de Plaza de Mayo. En un escenario del conurbano planteó: «Más de 30 años pidiendo y reclamando, nunca un acto de violencia, nunca una amenaza, nunca un ejercicio de intolerancia hacia el otro, y eso que no les habían cobrado un impuesto, no les habían pedido dinero: les habían quitado a los hijos». Nunca nadie creyó que las demandas del campo por los impuestos son una causa humanitaria, ni las de las Madres y Abuelas se pueden reducir a un simple cobro de pesos. Forzada y equívoca comparación.
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