Se conocieron ayer más irregularidades en el área de Compras de la Legislatura porteña, oficina sobre la que se había formulado, en enero pasado, una denuncia por supuestos pedidos de coimas que investiga la Justicia. A partir de esas causas, que involucraron a tres ex funcionarios del cavallismo, la Auditoría General de la ciudad elaboró un informe preliminar.
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De allí surge que el uso de la caja chica no respondía necesariamente a las normas y superaba en monto las compras que se podían hacer por esa vía. Lo mismo, de acuerdo con el informe, pasaba con los llamados fondos rotatorios, una licencia monetaria para poder hacer adquisiciones sin recurrir a licitación, en caso de urgencia. Con ese tipo de partidas, por ejemplo, se compraron 300 sillas para agregar al mobiliario.
El sistema de compras de la Legislatura porteña es «débil», a juzgar por un informe preliminar de la Auditoría General que monitoreó su contabilidad de agosto a diciembre de 2000, a partir de las denuncias.
La «debilidad» a la que aducen los auditores tiene que ver, por caso, con haber comprado equipamiento para la sala de auxilio de la Legislatura a una empresa de computación, elementos no informáticos, sino de uso clínico como un reanimador cardíaco.
Otras fragilidades de quienes fueran encargados de área de Compras en ese cuatrimestre (el director fue separado de su cargo por sospechas de soborno) consistieron en presentar mostrar 3 presupuestos para compra directa, realizados con la misma «tipología de máquina de escribir» y «la incursión en idéntico error de ortografía -provición (sic)-», en el que también incurre el proveedor en su factura, una pista en la que no ahondó el equipo de auditores que preside el peronista Vicente Brusca.
Irregularidades
Los contadores revisaron cerca de 150 expedientes, que en total involucran $ 2 millones. Dentro de ese monto, la Auditoría destaca un expediente al que denomina Parque informático, una licitación para la compra de 220 computadoras, 230 monitores, 60 impresoras, 3 servidores departamentales, 1 unidad de rack y 60 computadoras personales, todo por $ 388.700. De allí se detallan irregularidades en la adjudicación, omisión de documentación y falta de explicación de por qué se le otorga a las empresas oferentes la compra. Luego, los auditores verifican que las PC no tenían placa de sonido y la mitad de la memoria que habían prometido, como que faltaba un disco rígido en cada uno de los servidores y una placa de fibra óptica para arreglo de discos, como otros elementos específicos de los aparatos.
El 29 de diciembre pasado las autoridades de la Legislatura denunciaron a la Policía la supuesta comisión de un ilícito: le habrían pedido una coima a directivos de Eudeba para adjudicar la contratación de licencias de Microsoft. También ese día se denunció similar maniobra con una empresa de mensajería y en enero se denunciaron penalmente irregularidades en la compra del material médico y de carteles para señalizar dónde quedan los despachos.
Ayer el secretario administrativo de la Legislatura, el radical Gastón Ain, elevó un descargo a la Auditoría, en el que responde a las recomendaciones que hizo el organismo sobre las mecánicas de las compras. El funcionario, que en su momento fue uno de los denunciantes, informó que fueron eliminados los fondos rotatorios, entre otros puntos, y que se dio inicio a un sumario interno por la contratación de un servicio de catering para 150 personas que costó $ 21.000, y que fue encargado para alimentar a los integrantes de la comisión de Hacienda cuando discutían el presupuesto 2001 de la ciudad.
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