Cuarentena: los números del transporte público, la clave para no flexibilizar

Política

La Nación, Provincia y CABA son conscientes que el uso de colectivos y trenes es el principal escollo para la flexibilización del aislamiento.

Todo indica que el presidente Alberto Fernández anunciará el próximo fin de semana que la política de aislamiento social preventivo y obligatorio por el coronavirus se extenderá al menos hasta el 8 de junio con características similares a las actualmente vigentes (salvo matices), según adelantan fuentes de la Casa Rosada. En tanto, fuentes de la ciudad de Buenos Aires, anticiparon a Ámbito que “el viernes una vez transcurridos los 10 días de la última apertura se decidirá si se mantiene como hasta ahora la flexibilización”.

En particular, tampoco habría mayores cambios en la zona del Gran Buenos Aires. Al respecto, una encuesta realizada por la gobernación bonaerense arroja que mayoritariamente – el 89% - de la gente está de acuerdo o muy de acuerdo con la cuarentena. Visto en sentido contrario, la misma medición muestra que el 84% de los encuestados se sentiría “nervioso” si se levantaran las medidas.

Una de las mayores preocupaciones de la gobernación de Buenos Aires es que el aumento en la cantidad de infectados pueda llegar a obligar a dar marcha atrás en las políticas de relajamiento de la cuarentena hasta ahora implementadas. Que la “inercia salidora” termine relajando los controles, según comentan en La Plata.

Dada la mayor política de apertura dispuesta por la Ciudad de Buenos Aires, hubo distintas versiones en cuanto a un enfrentamiento entre el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Sin embargo, estos trascendidos fueron desmentidos a Ámbito en ambos distritos.

“Hay intereses para que estemos todos peleados, no es así, la General Paz es una avenida no una frontera” afirmó Kicillof en declaraciones periodísticas. Y el gobernador explicó que “como hoy hay más contagios en CABA estamos tratando de que eso no pase en la provincia de Buenos Aires donde hay 1800 asentamientos”

Sobre la relación entre Kicillof y Larreta, fuentes de la provincia señalan que “tienen diferencias pero no hay margen para hacer política con esto” (por las medidas contra el coronavirus) y agregan que “por un lado están Axel, Alberto (Fernández) y Larreta, que son los que tienen responsabilidad gobernar, y por otro los que se dedican a opinar sin obligaciones ni responsabilidades”.

En este sentido, algunos trascendidos atribuyen responsabilidad a las versiones sobre enfrentamientos a los operadores de Marcos Peña, ex jefe de Gabinete de Mauricio Macri, que, según dicen, estaría de esta forma tratando de perjudicar a Horacio Rodríguez Larreta, cuya imagen, al igual que con otros mandatarios, ha subido en el contexto de la pandemia.

Más allá de las especulaciones, la realidad es que tanto Rodríguez Larreta como Kicillof tienen en muchos aspectos sus suertes atadas. “La mitad de los trabajadores de la Ciudad Autónoma vive en el Gran Buenos Aires, si no nos coordinamos se viviría una tragedia” afirman en fuentes oficiales.

En los entornos tanto del presidente Fernández como de Kicillof y de Larreta se sabe que seguramente en el futuro estas figuras se enfrentarán en el terreno político. Pero destacan que en este momento la sociedad demanda de la dirigencia política acciones coordinadas frente a la emergencia, en lugar de acentuar la “grieta”.

Desbordes

Por extensión de territorio y profundidad de la pobreza, la provincia de Buenos Aires es el territorio al que le toca llevar la peor parte.

Más aún, en medios de la gobernación bonaerense se sostiene que están muy atentos para evitar “desbordes sanitarios” en momentos en que, por la llegada del invierno, tienden a aumentar las enfermedades respiratorias. Y el concepto no se refiere sólo a la disposición de camas para terapia intensiva, sino también al control de las situaciones de violencia con el personal médico que no son infrecuentes en el cordón del Gran Buenos Aires.

Uno de los mayores problemas que presenta el sistema sanitario argentino, y particularmente con los médicos que trabajan en AMBA, es que los profesionales (a diferencia de lo que sucede en otros países) trabajan en distintos establecimientos de salud, convirtiéndose ellos mismos en portadores de la enfermedad.

El movimiento en el transporte es una cuestión crítica para el Gran Buenos Aires. Los últimos informes de la provincia dan cuenta que en el AMBA que entre el 4 de mayo y lunes 18 la cantidad de gente que tomó colectivos subió 18% y los que tomaron trenes 29%. Si bien estas cifras están muy por debajo del movimiento habitual muestran un aumento importante en la movilidad.

Cuadro Transporte público AMBA.jpg

“Se están analizando varias opciones para aplicar mayores controles en el transporte público, pero no cerrar los accesos” anticipan en la provincia de Buenos Aires. En este sentido, se avanza en la idea de poner limitaciones vía la SUBE, es decir que no pueda viajar aquella persona que no esté autorizada. Al respecto, existen 7 millones de tarjetas SUBE registradas en la WEB, si bien el total de tarjetas es muy superior a este número. “Funcionaria como un disuasivo”, admiten.

Como el control del movimiento de gente en el transporte público es la cuestión central para evitar el contagio, en fuentes oficiales se comenta que por ahora no están dadas las condiciones para una apertura a la construcción privada.

Es que, señalan, difícilmente se pueda controlar un sector en el que la informalidad laboral es muy alta y en donde sería mucho más difícil armar esquemas como la obligación de las empresas de trasladar a sus empleados.

Efecto reflejo

En tanto, las evaluaciones de la Ciudad de Buenos Aires muestran que 95% de los negocios que reabrieron sus puertas cumplieron las indicaciones de seguridad y protocolos. Desde que se inició la actividad comercial se inspeccionaron 4.292 locales comerciales y se registró un total de 39 clausuras acumuladas. Del total de los comercios habilitados para funcionar, el 85% abrió sus puertas con un promedio de facturación del 35%, cifra que refleja con claridad la retracción económica.

El problema de la liberación de los comercios en la Ciudad Autónoma, les significó a varios intendentes recibir reclamos parte de sus vecinos. Es que los comerciantes de distintos partidos del Gran Buenos Aires se quejan por lo que los intendentes llaman “efecto reflejo”.

La queja más escuchada por los municipios es: “¿Porque en la Capital puede abrir y yo no?, se lamentan los comerciantes zonales.

Si bien hasta ahora lo más celosos en guardar la cuarentena han sido justamente los intendentes por temor a un pico de contagios también es cierto que temen que les echen en cara que no pueden abrir sus comercios y por enden los hagan responsables de sus penurias económicas. Reclamo que habitualmente la sociedad suele adjudicar al gobierno nacional y escapa a los gobernadores y más aún a los intendentes” sostienen en los municipios. “A nosotros nos suelen reclaman los baches, o las luminarias, no los problemas económicos”, se lamentan ahora.

La política tanto del gobierno nacional con los gobernadores y esto se replica en la gobernación de la provincias de Buenos Aires con los intendentes es que sean ellos, quienes conocen el territorio, que propongan que actividades liberar o no.

La responsabilidad nacional y provincial es permitir la habilitación de las actividades en la medida de lo posible pero cuidando particularmente que esta apertura no implique un movimiento de gente implique un riesgo de mayor contagio.

El eje de esta nueva cuarentena tendrá, como siempre, la mirada puesta sobre la cuestión sanitaria. Esto no significa que no preocupa la situación económica. Por el contrario, las cifras de la caída de la actividad económica que dio a conocer el Índex, que en marzo la actividad cayó un 11,5% y abril se estima será peor.

También es cierto que el Estado de, una manera u otra, asiste a 21 millones de personas según un estudio del CEP. Sea vía pago Asignación Universal por Hijo (AUH), Asignación Universal por Embarazo (AUE), Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), Tarjeta Alimentar, jubilación o pensión, salario por empleo público, salario por empleo privado de empresas en crisis que se inscribieron en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (ATP), o los monotributistas que recibieron créditos a tasa 0, entre otros beneficios económicos.

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