20 de mayo 2003 - 00:00

Trasladan puja del PJ al PAMI

Ya es un clásico: cada gobierno que asume quiere el control absoluto del PAMI. Néstor Kirchner no es diferente a sus antecesores y tiene un estímulo adicional: la fuerte rivalidad entre su esposa, Cristina Fernández y Luis Barrionuevo.

El sindicalista ha colocado a varios directores y al vice-presidente de la entidad, Benjamín Surace. La mujer del presidente electo fue la principal gestora de la expulsión de Luis Barrionuevo del Senado después del escándalo de las elecciones de Catamarca. Ni los buenos oficios de Eduardo Duhalde pudieron calmar la arremetida de la senadora que fracasó porque el peronismo votó en contra de la expulsión del ex presidente de Chacarita Juniors. Pero para Cristina Fernández de Kirchner la batalla no terminó; sólo cambió de escenario y éste es más favorable para ella.

El PAMI fue normalizado en diciembre pasado con elecciones en todas las federaciones del país que eligieron a los 7 representantes por los jubilados. En esas federaciones Enrique «Coti» Nosiglia y Barrionuevo hace tiempo que tejen alianzas con los distintos sectores de jubilados. Son los políticos más laboriosos; no hay organización intermedia que se les escape por mínima que sea. Recuérdese si no el trabajo de «Coti» en el club Boca Juniors. Los dos son expertos en seducir a las bases, las hacen sentir importantes y les prometen poder.

Con esta estrategia consiguieron que cinco de los siete directores elegidos por los afiliados les respondan. Ellos tienen mandato por cuatro años junto a los dos directores que puso la CGT y los dos del Estado.

La presidencia la ocupa Horacio Pacheco. El «Pacha, como lo llaman los sindicalistas con quienes logró un excelente trato, es pediatra y médico de cabecera de los Duhalde. Hilda Chiche fue quien lo colocó en ese cargo que no es electivo, porque quería el control del PAMI normalizado. Ahora la presidencia del PAMI está en discusión y pueden pedirle la renuncia a Pacheco. Los Kirchner imaginan en ese lugar a alguien de la provincia de Santa Cruz.

También quieren cambiar a los dos representantes sindicales que responden a Rodolfo Daer. El sondeo al titular de la CGT fracasó rotundamente.

• Batalla

Barrionuevo junto a los sindicalistas prometen una batalla desgastante para evitar cambios en el PAMI. Saben que es el primer paso para regionalizarlo y dárselo a las provincias. Mientras conserven a los siete directores pueden resistir cualquier reforma, salvo que lo intervengan.

Los desembarcos en el PAMI repiten historias. Con la Alianza llegó Cecilia Felgueras que dijo que quería convertir al PAMI en una «cajita de cristal». La alusión fue a la transparencia aunque haya tenido la mala idea de hablar de «caja». Llevó a 64 asesores y engrosó el plantel de empleados ya que hubo que dar cabida a numerosos punteros que hicieron favores electorales. Felgueras se fue en medio de escándalos que le costaron el puesto al cuñado de Graciela Fernández Meijide, entonces ministro de Salud y Acción Social. Luego vino un triunvirato con un integrante del PJ, Horacio Rodríguez Larreta, actual compañero de fórmula de Mauricio Macri. Fue una gestión corta porque veían venir el fracaso. Finalmente, Eduardo Duhalde consiguió levantar la intervención al darle las gracias por los servicios prestados a José Manuel Corchuelo Blasco, un médico y legislador patagónico. Duhalde llamó a elecciones. Su buena relación con Barrionuevo le dio estos últimos seis meses de tranquilidad que ahora pueden ser interrumpidos.

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