4 de marzo 2005 - 00:00

UCR: Alfonsín intenta frenar interna porteña

La jueza María Servini de Cubría tiene ahora en sus manos frenar la guerrilla que se ha desatado entre los radicales de la Capital Federal. Debe hacerlo antes del lunes, cuando el plenario previsto para la noche de ese día quiera votar por la destitución del presidente del Comité porteño de la UCR, Jorge Casabé, a quien una numerosa porción de delegados acusa de ibarrista y de contradecir la decisión partidaria de oponerse a avalar el referendo que promueve el jefe porteño. La puja despertó la curiosidad de Raúl Alfonsín, quien durante una cena, el lunes, en la casa de Luis Brandoni, no hizo más que preguntar sobre el tema a un reducido grupo de comensales.

El jueves, delegados que defienden la permanencia de Casabé en la presidencia del partido de la Capital Federal hicieron una presentación ante la Justicia para que se declare inválido el plenario de la semana pasada en el cual además de propinarse trompadas e improperios, la mayoría de los delegados votó por pedirle la renuncia a Casabé o destituirlo. La medida cautelar ya fue notificada a las autoridades del Comité Capital y antes de las 9 de hoy debe responder el apoderado partidario Ariel Puebla.

El lunes, antes de la reunión, debería llegar una decisión de Servini de Cubría sobre si permite o no que el nuevo plenario vote por la destitución de Casabé.

El lunes pasado, convocados por el vicepresidente Pedro Querido, los radicales se dieron cita en el comité Capital para festejar el triunfode Gerardo Zamora en Santiago del Estero. La tenida se transformó en una asamblea que terminaron cerrando Enrique Olivera y Nito Artaza, dupla que provoca otra controversia. En esos momentos, Alfonsín llegaba a la casa de Brandoni, quien, aprovechando el día en que no tiene funciones teatrales, organizó la comida.

Los otros invitados fueron Ricardo Gil Lavedra, Aldo Neri y Casabé. El ex presidente más que dar opinión escuchó con paciencia. Primero, al titular del comité Capital que le aclaró que no militaba en el ibarrismo y que tampoco saldría a juntar firmas para el referendo de Ibarra, ante un Alfonsín que también descalifica esa convocatoria del jefe porteño. A diferencia de muchos de los festejantes del Comité Capital, esa mesa se mostró más afín con Ibarra, incluso el ex presidente a quien le parece «un buen muchacho». Sin embargo, a la hora de las especulaciones de uno y otros bandos no quieren sellar alianza alguna con su ex socio. Les veta esa posibilidad la sociedad política de Ibarra con el gobierno.

Alfonsín
, después de escuchar a uno por uno, les dijo que «lo primero que tiene que hacer la UCR es recuperar la respetabilidad», aunque no les proporcionó receta. Les dio a entender que una cosa es «sostener» la gobernabilidad y otra muy distinta es hacer campaña por Ibarra.

Casabé
y Brandoni, integrantes de la nueva corriente interna La Causa a la que acusan de mantener cargos en el Gobierno porteño (por cierto, la mayoría de las caras visibles de esa porción los tiene) amortiguaron sus preferencias. Se expresaron, en cambio, por ser partidarios de un frente electoral que armara el radicalismo junto a socialistas y a los ibarristas que no aprueban la alianza que mantiene su jefe político con el kirchnerismo. Es decir, una suerte de recupero de los trozos en los que quedó esparcida la extinta Alianza, pero sin Fernando de la Rúa. «Cualquier alianza con Ibarra nos arroja en brazos del gobierno», coincidió la mesa.

Los que se mantienen en esa posición están dispuestos a dar pelea en la interna partidaria prevista para mayo, contra los que promueven la llamada Lista 3, sin pactos electorales con otros grupos y sólo con el sello de la UCR. Por caso, Gil Lavedra es adherente a esa lista 3, pero reniega de la puja doméstica que involucra a viejos caciques radicales. Si bien a Gil Lavedra lo promueven como primer candidato a diputado nacional, no ha aceptado aún ninguna candidatura, ya que sostiene que «la crisis en la UCR es terminal, si no hay un cambio y una renovación muy importante de sus dirigentes». Sin embargo, cree que una alianza electoral que recoja a un puñado de socialistas y a ibarristas rebeldes, en definitiva no desmedra ni cambia el sentido de la lista 3. Esta estaría encabezada por Olivera como primer candidato a legislador por la ciudad, mientras que Brandoni iría en contra de él desde la línea que integra, sea para diputado o legislador en las urnas partidarias. Es decir que la Lista 3 que quiere ser de unidad, si bien obtendría la mayoría de las adhesiones, se podría dispersar el voto con más competidores. El otro en pugna es Artaza, a quien si bien mencionan también como candidato a diputado nacional de la lista de unidad, nadie selló ese acuerdo y sus simpatizantes podrían querer también participar de la interna si el actor no obtiene un puesto expectable en las boletas. Otro grupo que define en estos días es el que integran Florentina Gómez Miranda y Chiche Canata, entre otros, que podrían aportar también sus propios candidatos.

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