7 de junio 2005 - 00:00

Ultimos intentos por evitar el unicato de Moyano en CGT

Gerardo Martínez y Hugo Moyano
Gerardo Martínez y Hugo Moyano
Gerardo Martínez, el secretario general de la UOCRA, tuvo un éxito ayer en Ginebra: resultó ser el sindicalista más votado para la nueva conducción colegiada de la OIT, como parte de una lista en la que confluyeron las dos grandes ligas gremiales del mundo, la Ciosl y la CMT.

Sin embargo, el mayor desafío para Martínez se presentará hoy, cuando se discuta en la Asamblea de la OIT el régimen sindical argentino, con una impugnación a la falta de libertad gremial.

El pasable éxito de Martínez fue utilizado rápidamente en Buenos Aires. Un cable de la agencia estatal «Telam» informó sobre la improbable postulación de un nuevo triunvirato para sustituir al actual. Lo integrarían, según esa versión apócrifa, Hugo Moyano, Susana Rueda y, obviamente, Martínez. Además de agraviar a José Luis Lingieri, el único que perdería su actual condición de triunviro, esta «noticia» oficial da cuenta de una operación que sigue circulando dentro del gobierno: todo un sector de la administración detesta ver a Moyano como secretario general único de la CGT.

Uno de los que profesa ese sentimiento adverso es Roberto Lavagna. No sólo por su alianza con los «gordos» de Armando Cavalieri, quienes alientan su sueño presidencial.

También por la amistad más que estrecha del camionero con Julio De Vido. Estos vínculos terminan proyectándose sobre la economía: de nuevo Lavagna debió asistir a resoluciones del Consejo del Salario que no se le consultaron, mientras la inflación sigue dando malas noticias. Por no mencionar la escalera salarial a la que están trepados los sindicalistas de empresas de servicios públicos privatizados, los más cercanos al corazón de De Vido.

• Aspiraciones

Tomada es otra víctima de Moyano, aunque cuenta con el permanente aval de Kirchner frente a las aspiraciones del camionero, quien pide demasiado: la titularidad del Ministerio de Trabajo para su amigo Héctor Recalde. Hasta para Kirchner, que se muestra incondicional con Moyano, es demasiado.

En cambio Lavagna ha decidido esmerilar al próximo secretario general por las suyas. No tuvo éxito pero hace un mes, a través de dos emisarios, sondeó a Luis Barrionuevo para saber si aceptaría ser secretario general de la CGT. Los «gordos» de Cavalieri le hicieron la misma propuesta al gastronómico, según se informó en este diario. Barrionuevo no aceptó por varias razones.

Entre ninguna de ellas está un acuerdo con De Vido: en realidad hubo una aproximación para pactar un esquema electoral en Catamarca. Pero el ministro, después, no cumplió: hubo emisarios del gobierno en la provincia armando un frente electoral alternativo, en una operación que -según comentó el sindicalista a Moyano- tiene ribetes de escándalo.

Ni la seducción al gastronómico ni las versiones sobre un imposible «segundo triunvirato» parece detener el camino implacable de Moyano hacia la conducción unificada. Hoy se reunirá el consejo directivo de la CGT y lo más probable es que no asistan los «gordos». Es, protocolarmente considerado, el comienzo del fin. Los aliados del camionero esperarán que regrese la comitiva que sesiona en Ginebra para avanzar con la designación de una nueva conducción unificada.

¿Cuándo se producirá ese final? La fecha límite es el 14 de julio, día establecido para sintetizar la jefatura de la central obrera según lo establecido en el acta por la cual se fijó la trilogía que hoy gobierna la organización. Los «gordos» esperan no se moverán de su postura. Pero tampoco darán un paso hacia la ruptura formal. Esperarán que los amigos de Moyano postulen al camionero, que es el candidato del gobierno. Cavalieri y los suyos señalarán a esa postulación como un gesto de intransigencia insoportable y, entonces sí, se irán del comando.

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