2 de marzo 2005 - 00:00

Un cambalache: espías, Pontaquarto y valijas

La primera intervención del intrépido Marcelo Saín como jefe de la Seguridad de Ezeiza, confirmó la «vocación marroquinera» de la que hizo referencia ayer este diario.

Sucede que, revisando expedientes, el experto de la izquierda que patrulla los aeropuertos encontró «la ficha» de Luis Ruidía. ¿Quién es Ruidía? Pues, nada menos que el chofer de la SIDE que, según el «valijero» Mario Pontaquarto, habría conducido el Renault Laguna donde se habrían transportado los 5 millones de dólares para pagar las coimas a los senadores.

En la fiebre por descubrir leales y traidores, los hombres de Saín se encontraron con la ¿grata? sorpresa de contar en sus filas a Ruidía. Un agente que pasó de chofer de Fernando de Santibañes a integrar el selecto grupo «duro» de custodios de la Secretaría de Inteligencia.

El «topo» -como se los llama en el argot de los espías-tenía credencial aeroportuaria y acceso a todos los rincones de la estación aérea de Ezeiza. Es llamativo, Ruidía siempre está en los lugares más conflictivos. También tuvo un fugaz paso por el caso del atentado terrorista a la mutual judía AMIA.

El agente de Inteligencia quedó involucrado en el supuesto delito de falso testimonio después de un careo con Pontaquarto. El «arrepentido» dijo que Ruidía lo había llevado desde la SIDE al Congreso con el dinero destinado a pagar a los senadores que votarían la reforma laboral de Fernando de la Rúa.

Ruidía siempre negó ese hecho, pero un informe posterior de la SIDE confirmó que, tal como había dicho Pontaquarto, en abril de 2000 en ese organismo de inteligencia había un auto igual al descripto por el «arrepentido». «Yo nunca te vi, ni te conozco», declaró aquella vez ante Pontaquarto.

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