22 de octubre 2001 - 00:00

Un cartero, novena víctima en los EE.UU.

Washington (AFP, EFE, Reuters) - Un cartero de Washington, al que se ha diagnosticado ántrax pulmonar y cuyo estado es grave, se convirtió ayer en la novena víctima directa del terrorismo biológico que azota en EE.UU. al Congreso, los medios de comunicación y los servicios postales.

Las pruebas realizadas confirmaron que el empleado postal inhaló bacterias de ántrax, posiblemente del mismo tipo que las que contenía la carta contaminada que fue enviada al líder del Senado, Tom Daschle. El empleado, cuyo nombre no fue divulgado, trabajaba en las dependencias postales Brentwood, donde se clasifica el correo dirigido al Congreso.

Su caso es el tercero de ántrax pulmonar, tras los dos registrados en la empresa periodística American Media Inc, de Boca Raton (Florida), uno de cuyos trabajadores, Bob Stevens, de 63 años, murió. La variante inhalada es la más peligrosa del ántrax carbunco.

Esta enfermedad, más común en la forma cutánea, que afecta a la piel, es frecuente en los animales hervíboros, pero ha sido manipulada desde hace más de 50 años para crear armas biológicas. Los terroristas han hecho de ella ahora su objetivo preferente.

Varios centenares de empleados del Servicio Postal en Washington, Florida y Trenton, en Nueva Jersey, están siendo sometidos a pruebas de detección de las esporas, por si pudieran haberse contagiado en la manipulación del correo. Hasta ayer se han detectado nueve casos de la enfermedad provocada por el ántrax, pero centenares de personas han estado expuestas a las bacterias y están tomando medicamentos en los Estados Unidos.

Autoridades de salud y especialistas en psicología insisten en sus mensajes en que el ántrax no puede contagiarse de persona a persona. «Lo que sí es contagioso-han dicho-es el miedo.»

Hasta ahora, los investigadores han encontrado bacterias de ántrax en cuatro oficinas del Congreso, dos que dependen del Senado y otros dos de la Cámara de Representantes. Durante toda la noche del sábado y la mañana de ayer especialistas en descontaminación, cubiertos por trajes especiales de protección, han desinfectado cada rincón de las salas en las que se han encontrado esporas del bacilo que, en caso contrario, podrían mantenerse activas durante años.

Según informó
Dan Nichols, jefe de la policía del Capitolio, hasta ahora se han encontrado bacterias de ántrax en dos edificios que prestan servicios de correos a la Cámara de Representantes, el edificio Ford y una dependencia exterior controlada por la policía. En el Senado, según Nichols, las bacterias fueron halladas el pasado lunes en la sala de correo del edificio Dirksen y en el edifico Hart, donde tiene sus oficinas el líder de la mayoría del Senado, Tom Daschle. En total, dijo, hay cuatro puntos que resultaron contaminados.

Los edificios donde se ha detectado la amenaza de ántrax forman parte del complejo que rodea al Congreso, pero están alejados varios centenares de metros del Capitolio.

Los líderes de la Cámara de Representantes y del Senado han expresado su convicción de que ambas cámaras retornarán a la normalidad mañana, fecha a partir de la cual se espera que puedan votarse las nuevas medidas de la ley antiterrorista.

La investigación es intensa también en varias dependencias del servicio de correos en Nueva York, Trenton (Nueva Jersey), Palm Beach (Florida) y en varios puestos de recogida de cartas en Washington y sus alrededores.

Las dependencias Bretwood, próximas al Capitolio, cuentan con cerca de cien empleados del servicio de correos, que están siendo sometidos a controles médicos.

Las cartas enviadas al senador Daschle, al diario «New York Post» y al presentador de la NBC Tom Brokaw parecen contener el mismo tipo de bacterias y haber sido franqueadas en la misma oficina de origen, próxima a Trenton, en la que el FBI ha centrado sus investigaciones.


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