Se muestra -no para todo, claro-escurridizo Rafael Bielsa. Desde hace semanas, el canciller les esconde la agenda a Hugo Moyano y al resto de la cúpula de la CGT que le reclaman una audiencia oficial para que explique el alcance de los promocionados acuerdos que la Argentina firmó con China y, según el libreto oficial, comprometen negocios por casi 20 mil millones de dólares. Pero ésa es una tarea que, a estas alturas, para Bielsa o para cualquier funcionario del gobierno, es tan difícil como hallar la cuadratura del círculo. Sin embargo, los jefes de la CGT machacan con el pedido para que el canciller los reciba -quizá porque no quieren importunar a Roberto Lavagna, por momentos su ministro preferido-para hablar del «cuento chino» a pesar de que saben que si de precisiones se trata, poco y nada podrán obtener de su charla con Bielsa. «Es el canciller y es quien tiene que explicarnos. Pero si no sabe nada, que nos diga que no», incomodan en la sede gremial de Azopardo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario