La presidente Cristina de Kirchner aseguró, mediante su cuenta en la red social Twitter, que "los patriotas, fundadores de naciones y constructores de de historia son iguales en todas partes", tras finalizar sus visita oficial a la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh.
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La reflexión de la Presidente se produjo al finalizar su visita a los túneles de Cu Chi donde se ocultaban los vietnamitas durante la guerra contra los Estados Unidos.
"Al salir de Cu Chi pensé en Belgrano, ordenando quemar todo en el éxodo jujeño. Me acordé de la choza en Oltra del Chacho Peñaloza. Los patriotas, fundadores de naciones y constructores de la historia, son casi iguales en todas partes", afirmó.
Minutos antes había relatado sus recorridas por esa ciudad: "Ho Chi Minh. 22.20 horas -comenzó-. Luces en la ciudad y en todas partes. Se viene el año nuevo Tet. Vengo de recorrer con el gobernador el Palacio de la Reunificación. Impresionante".
Luego contó como fue la visita a ese Palacio y dio detalles como el de que "las paredes de los túneles bajo el Palacio" son de "más de 1 metro de espesor" y están hechas de "hormigón armado y planchas de metal".
También contó que están preparadas para soportar "bombas de más de 2 toneladas" y cuentan con "los más sofisticados aparatos de comunicación de la época, todos provistos por USA, hasta el Mercedes original del Presidente que cayó".
Respecto de la visita guiada resaltó que "se nota el orgullo de la joven vietnamita que me guía. El gobernador, también miembro del Viet Cong, lo menciona con orgullo". Al término de ese recorrido -contó la jefa de Estado- el guía le dijo: "Usted hoy recorrió Cu Chi y ahora esto. ¿Ve por qué ganamos?".
La presidenta también contó que por la mañana más temprano, recorrió "la contracara, los túneles de Cu Chi" sobre los que narró: "Increíble, más de 250 kilómetros subterráneos. Hechos con pequeños picos y cestos de mimbre. Hospital, camas, lugar de reunión de la dirigencia militar, a 80 kilómetros de la ex Saigón".
Además agregó: "Bajé a los túneles. Algunos tan estrechos que se recorren agachada. Me dijeron que soy la primera Jefa de Estado que se anima".
Sobre ese pasaje de su visita contó que "había murciélagos y en las camas, almohadas de madera. También fábricas de armas que utilizaban armamento que perdía USA. Trampas cazabobos, en toda la selva, fabricadas con tapas y cañas de bambú".
Allí, la jefa de Estado se encontró con "un matrimonio de Olivos, Maipú y Malaver, pegado a la quinta, super afectuosos".
En el hotel -agregó- "una familia argentina de Cosquín, Córdoba, matrimonio con sus 2 chicos. Divinos. Y tras cartón, en el lobby, un grupo de chicos re jóvenes de Capital Federal. Re simpáticos, nos sacamos fotos".
Finalmente aseguró que hay "muchos turistas argentinos en Vietnam", y aseguró que el dato "lo confirmó el gobernador". "Le dije que quiero encontrarme con vietnamitas en Argentina", agregó.
Finalmente, la Presidenta contó que en Cu Chi hay un "un inmenso memorial en homenaje a los 44.752 soldados del Viet Cong muertos en Combate".
"Conmovedora ceremonia frente al busto de Ho Chi Minh. Una siente que la historia la roza como una leve brisa", agregó
• Túneles con historia
El museo y los túneles que visitó la Presidente condensan bajo su espesa selva las huellas de la cruenta agresión y la brutalidad de la guerra que, a casi 38 años de la capitulación de Estados Unidos y la toma de Saigón, todavía deja al descubierto sus peores cicatrices.
Así, a lo largo del camino, todavía subsisten los gigantescos cráteres producidos por las bombas lanzadas desde los aviones B-52 estadounideneses, cuyas tropas a principios de los 70 buscaban persistentemente acabar con el Viet Cong y sus refugios de Cu Chi, inexpungables y claves en la victoria final.
Si bien existe un paseo semi artificial a sólo 30 kilómetros de Ho Chi Minh que es virtualmente copado por el turismo, el gobierno de Vietnam invitó a la Presidente al parque que contiene el memorial y el entramado original, ubicado en el corazón del distrito y a más de 70 kilómetros de esta capital.
El sistema subterráneo, que un principio solo alcanzaba los 25 kilómetros de extensión, fue iniciado por los combatientes vietnamitas durante la ocupación francesa, que culminó en 1954 con su derrota, y fueron ampliados por la guerrilla del Viet Cong en la invasión de Estados Unidos dos décadas después, alcanzando en la actualidad 400 kilómetros.
Los túneles de Cu Chi -en vietnamita Tierra del Fuego-, unían varias aldeas, atravesaban ríos y llegaron a albergar a más de 18 mil soldados del Viet Cong, entre ellos 4 mil mujeres, en un entramado que llegaba a escasos metros de las bases y el poderío estadounidense.
Los intentos por desarticular el impactante sistema defensivo fueron en vano a pesar de la fuerte ofensiva norteamericana, que utilizó hasta gases venenosos para llegar a las tropas refugiadas allí.
El ingenio vietnamita aún se aprecia a cada paso, como por ejemplo en los respiradores de túnel que, en la embestida norteamericana, eran detectados por perros entrenados.
Sin embargo las milicias del Viet Cong, realizando incursiones nocturnas, conseguían jabones de los soldados americanos e incluso sus ropas, objetos que se depositaban en los ingresos y así no eran detectados por los canes.
Las precisas y mortales trampas dejan también huellas en la jungla, donde miles de soldados enemigos sufrieron mutilaciones y la muerte al caer en las implacables armas antipersonales dispuestas en los huecos camuflados por hojas y ramas,
La zona central de los túneles visitados por Crisitna, que se extienden desde el distrito Cu Chi y hasta la misma Saigón, se convirtieron con el paso del tiempo en la base de operaciones del Viet Cong en la ofensiva del Tet, llevada a cabo en 1968.
Además de ser escenario de combate, los escondrijos fueron rutas de comunicación y suministros, sede de hospitales, almacenamiento de alimentos y armas, los cuales se conservan en su estado original.
El letal Agente Naranja, fue otra de las tantas armas con la que se intentó detener el Viet Cong, aunque los legendarios túneles tampoco lograron ser atravesados, aunque aquellas secuelas todavía afectan de manera tremenda a más de 50 mil personas en Saigón, que sufrieron desde cáncer hasta extrañas malformaciones.
La tenaz resistencia, a pesar de sus limitaciones en armamento, terminaron por quebrar la moral de las tropas de Estados Unidos, hasta que el histórico 29 de de abril de 1975, con la toma de Saigón, llegó la ansiada reunificación de Vietnam, que recuerda aquel hecho tanto o más que la guerra, más presente que nunca.
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