8 de octubre 2001 - 00:00

Una alianza que parece sólida

Bruselas - Los ataques de anoche contra Afganistán fueron el inicio de una campaña largamente predicha y bien preparada, que estará dominada por los militares estadounidenses, pero que requerirá el uso de los recursos (y el apoyo político) de sus principales aliados.

A medida que se conocían los detalles de los ataques, se sabía que Alemania, Francia, Australia y Canadá habían prometido unirse a Gran Bretaña como participantes. La OTAN confirmó que su secretario general, Lord Robertson, había sido informado de los ataques de antemano, pero dijo que no estaba directamente involucrado en dichas operaciones. Vladimir Putin, presidente de Rusia, también dijo conocerlos algunas horas antes de que se produjeran.

Así, el momento debe de haber tomado a pocos por sorpresa. Dado que se espera un deterioro en las condiciones climáticas en Afganistán para las próximas semanas, y Occidente intentaba evitar entrar en acción cerca del mes sagrado para los musulmanes, Ramadán, el tiempo se acababa.

Como dijo una fuente: «Hubo rumores de que el golpe se produciría a mediados de la semana. Tiene sentido hacer circular ese tipo de información, y luego pegar antes». Si bien los EE.UU. están a la vanguardia, sus cuatro aliados principales -GB, Francia, Alemania y Australia- jugarían un rol militar. Todos ellos tienen fuerzas móviles y unidades especializadas, incluyendo fuerzas especiales, muy útiles siempre en las primeras etapas de operaciones militares terrestres.

Los primeros golpes contra blancos talibanes apuntarían a alentar la campaña de la rebelde Alianza del Norte -se piensa en círculos diplomáticos- que está en mejores condiciones de derrotar al régimen fundamentalista. Pero la contribución de los mejores aliados occidentales seguramente es más importante por su efecto político, al demostrar la solidaridad del bloque de Occidente.

La estrategia de la coalición forjada por los EE.UU. va más allá, e involucra a naciones musulmanas moderadas a las que se pidió apoyo lujosos y político pero no militar. La OTAN, que invocó su cláusula de defensa colectiva por primera vez en su historia, ya ofreció sus -muy limitados- medios y coordinó algunos pedidos comunes para los 18 aliados de los EE.UU.

También acordaron usar el espacio aéreo de la OTAN, sus 17 aviones espía AWAC, sus bases militares, puertos y estaciones de abastecimiento, así como otros servicios logísticos y «mejorar el intercambio de inteligencia» tanto a escala bilateral como a través de la Organización. En la fase inicial de la respuesta militar, los aliados permanecerán unidos. Pero ya ayer había signos inequívocos de las tensiones que podría provocar la decisión del presidente George W. Bush de atacar Afganistán, cuando Louis Michel, canciller de Bélgica y presidente de la UE, describió la actuación de Tony Blair desde el 11 de setiembre como «belicosa».

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