4 de junio 2002 - 00:00

Una ceremonia que terminó en abucheo

Montevideo (AFP) - Horas antes de que se emitieran sus polémicas opiniones sobre lo que considera el origen real de la crisis argentina, el presidente uruguayo Jorge Batlle recibió un abucheo y cacerolazo cuando concurrió a una ceremonia de cambio de nombre de un colegio secundario en un barrio montevideano

Además de golpear sus cacerolas e insultar al presidente, los vecinos gritaron consignas contra el aumento del impuesto a los salarios, recientemente aprobado por el gobierno, para abatir el persistente y rebelde déficit fiscal que en 2001 llegó a 826 millones de dólares, 4,1% del Producto Interno Bruto (PBI). Los cacerolazos, que se hicieron frecuentes en la Argentina en los últimos meses, repiten una costumbre utilizada durante el último gobierno militar (1973-'85). Con la de ayer, es la segunda vez que Batlle es recibido de esa forma en actos protocolares.

Testigos de los hechos dijeron que dentro del colegio el clima fue diferente, ya que los estudiantes aplaudieron al jefe de Estado y entablaron un diálogo distendido.

El senador oficialista Yamandú Fau, del oficialista Partido Colorado, criticó agriamente la manifestación de los vecinos, aunque admitió que el derecho de expresión «está consagrado en la Constitución». Advirtió que el abucheo contra el presidente fue «una actitud vergonzosa para la sociedad uruguaya, una falta de respeto y una muestra de intolerancia».

«Por suerte son grupos reducidos, pero se llega al insulto y al agravio a las instituciones», como la Presidencia de la República, destacó. Calificó la actitud de los manifestantes como «rechazable, despreciable, y nos obliga a insistir en una escala de valores basada en el respeto y la tolerancia».

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