Una jugada con alto riesgo de fracaso

Política

En las próximas horas se desencadenarán los eventos que van a marcar el pulso del nuevo choque entre el oficialismo y el Poder Judicial. El ritualismo exige que el Consejo sea el que valide el papeleo para ocupar cualquiera de los estamentos y recién luego los remita a la Corte para fijar el juramento de rigor. El conflicto interpoderes acaba de comenzar.

El conflicto interpoderes acaba de comenzar. Los próximos pasos permitirán visualizar el nivel que tendrá su escalada. Hasta anoche, ni en la Corte Suprema ni en el Consejo de la Magistratura había ingresado papel alguno que certificara los nombres de los Senadores y Diputados propuestos para integrar el órgano de selección y remoción de jueces. En las próximas horas, se remitirán y a partir de entonces se desencadenarán los eventos que van a marcar el pulso del nuevo choque entre el oficialismo y el Poder Judicial. El ritualismo exige que el Consejo sea el que valide el papeleo para ocupar cualquiera de los estamentos y recién luego los remita a la Corte para fijar el juramento de rigor. El martes (día de Acuerdos) se fijó fecha para el 22 para la tanda ya electa. Nada asegura que por más que ingrese de inmediato, la Corte acelere. La semana próxima, por feriados, el acuerdo será el jueves.

En paralelo, a la oposición se le abren dos vías: una denuncia por incumplimiento de los deberes a la presidencia del Senado bajo el argumento de que la reiteración de la propuesta incumple el fallo de la semana pasada, y echar mano del amparo en el fuero Contencioso Administrativo Federal, un sendero idéntico al que le dio la victoria a Luis Juez. Cierto es que la Corte no falló por lo que iba a suceder para los mandatos 2022-2026, pero dejó sembrado el terreno, en el considerando 8 de su sentencia para alimentar de argumentos una demanda de idénticas características a la que terminó desplazando a Martín Doñate.

De cualquier forma, y más allá del tiempo que insuma el recorrido del planteo, la Corte plasmó otro párrafo venenoso que estira el misterio. Si se observa con atención, cada vez que ordenó los juramentos lo hizo “sin perjuicio de lo que pudiera decidirse en las causas” abiertas contra la participación de consejeros “así como cualquier otra”. Un puente de plata para darle salida a cualquiera, a pesar de, por ejemplo, haber jurado y tomado decisiones por meses. Doñate es un ejemplo, pero no el único, lo que blinda validez a las decisiones a nivel institucional pero no asegura una posición inamovible. El otro interrogante es cómo actuará la justicia cuando arrecien las demandas prometidas. Hubo un “sogazo” de la Corte a los magistrados del contencioso por no haber prestado atención al amparo de Luis Juez. No dejó casi margen para que los jueces de instancias inferiores lo resistan ante las condiciones idénticas a las actuales.

Además, se suman problemas: la Ley N°24.937 no prevé que la designación de senadores para integrar el Consejo estén sujetos a la ratificación del pleno. En su artículo 2 habla explícitamente de que surgirán “a propuesta de los bloques parlamentarios”. Eso deja frágil al decreto 81/22 que se auto resta operatividad supeditando su vigencia a la aprobación “ad referendum” que se hizo ayer. Lo que teóricamente lo fortalecería a ojos del oficialismo es lo que en términos jurídicos lo deja endeble. Eso explica la ausencia de Juntos por el Cambio. Si tan solo hubiesen participado de la sesión serían ellos los que se mutilarían la vía de reclamar en la justicia lo que perdieron en la votación, de acuerdo a la doctrina vigente.

Para la Corte -según el considerando “prospectivo” que dejó plasmado en el fallo “Juez”, no ha habido un cambio real en el equilibrio de fuerzas políticas que modificase la composición de los bloques fruto de elecciones. Lo que ocurría en mayo es idéntico a lo que ocurre ahora, en esos términos, lo que pone en zona de riesgo a todo lo actuado en el recinto. El oficialismo, si decide prestar atención a la estrategia que desplegará en el expediente, puede quitar del medio el hecho de haber partido el bloque fuera de plazo. En la foto actual está partido y todavía no caducaron los mandatos, algo que ocurrirá recién el viernes.

Todo este contexto colaborará con la incertidumbre que, por primera vez, alcanzó a los propios consejeros que se preguntan cómo van a funcionar entre semejantes tironeos.

El riesgo inmediato es que el caso de Juez versus Doñate sea tan idéntico al resuelto antes que se convierta de forma automática, en su propio precedente.

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