26 de febrero 2008 - 00:00

Unidad gremial versión Madero

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Lo que Hugo Moyano no logra en la CGT, Néstor Kirchner pretende conseguir en el PJ. El patagónico comenzó a urdir un operativo para reunir bajo su único mando a todas las vertientes del sindicalismo, aun a aquellas que están fieramente enfrentadas entre sí.

Esta semana, el patagónico recibirá en Puerto Madero a una delegación de las 62 Organizaciones, encabezada por Gerónimo «Momo» Venegas, brazo político de la CGT moyanista que, sin embargo, integra a dirigentes de las diferentes bandas gremiales.

Venegas tiene previsto ir a escuchar -y a pedirle- al ex presidente sobre los planes de integración de los gremios al proceso de normalización partidaria. Pero el patagónico tiene su propio plan: ordenó convocar a todos los jefes para sumarlos al partido.

Reserva, por caso, un lugar de privilegio para Moyano. El camionero ha hecho mucho para merecerse un gesto de cortesía por Kirchner. Su último aporte al matrimonio fue firmar, a las apuradas, un pacto salarial de 19,5% para tratar de apagar las demandas sindicales.

Pero, en paralelo, el ex presidente incorporará a su peronismo al gastronómico Luis Barrionuevo, férreo enemigo de Moyano. Barrionuevo llegará por Catamarca, donde preside el PJ, pero su presencia formará parte también del juego de compensaciones sindicales.

De hecho, en los próximos días podría tener otra visita de peso en Puerto Madero: un grupo de dirigentes, enfrentados con Moyano, serían recibidos por el ex presidente en su búnker costero.

De la comitiva formarían parte los independientes Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), los gordos Carlos West Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio), Rodolfo Daer (Alimentación) y el gastronómico Barrionuevo, jefe de «los luisitos».

Por lo pronto, Kirchner ya recibió a otra banda: la de la UOM; que encabeza Antonio Caló, a quien alguna vez desde la Casa Rosada se proyectó como eventual sucesor de Moyano en la cúpula cegetista.

Los metalúrgicos le fueron a transmitir la obvia voluntad de que Kirchner presida el PJ. Pero esa decisión de ir por las suyas generó tensiones y enojos en la CGT y las 62 Organizaciones que los acusaron de «cortarse solos». Ya le pasarán factura a Caló.

Pero la contención de los gremios choca con un problema práctico: a los 48 consejeros que llegarán por las provincias, dos por cada distrito, se deberán sumar los representantes de las ramas, entre ellas la gremial. Ese número oscilará entre 2 y 6, según anticipan.

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