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9 de noviembre 2007 - 00:00

''Uruguay no tiene que pedir permiso''

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Santiago de Chile - El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, defendió anoche la decisión unilateral de ordenar, en horario curioso y enterrando cualquier posibilidad de un acuerdo, la habilitación para que la empresa Botnia comience de manera « inminente» la producción de pasta de celulosa.

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«Uruguay no tiene que avisar a nadie ni pedirle permiso a nadie», afirmó el mandatario uruguayo durante un breve contacto con la prensa en el hotel San Cristóbal Tower. La pregunta, obvia, era si la decisión había sido consultada -o informada de antemano- con la Argentina o al mediador real, José Antonio Yáñez Barnuevo.

  • Primera reacción

  • Tarde, sobre la medianoche, la comitiva argentina tuvo una primera reacción luego de salir de la sorpresa inicial. El gobierno consideró una «provocación innecesaria» y una «falta de respeto» la determinación de Tabaré. Además, se informó, Néstor Kirchner no estaba enterado de que se daría la autorización.

    En rigor, los funcionarios argentinos se enteraron a través de la prensa. Hubo un dato, en particular, que enfureció a Kirchner que transmitió su «indignación». Fue el mensaje que en la apertura de la XVII Cumbre Iberoamericana hizo Vázquez cuando, dirigiéndose a él, dijo: «Presidente Kirchner, que el río no nos separe». Unos minutos después, el patagónico se enteró de que su par del Uruguay había puesto en marcha el operativo para darle luz verde a Botnia. Enterados de la novedad, las fuentes argentinas consideraron «desubicado» el discurso de Tabaré.

  • Fracaso

    En tanto, los pasos fueron los siguientes y, por algún motivo, el gobierno argentino no pudo preverlos: al salir de la cumbre con Yáñez Barnuevo, Moratinos y la delegación argentina, Reynaldo Gargano transmitió que la « facilitación» había «fracasado», aunque todavía quedaba abierto el diálogo. En ese momento, la decisión estaba tomada. Luego Tabaré participó del acto inaugural de la cumbre y, más tarde, le notificó a Alicia Torres, titular de la DINAMA y una de las negociadoras apostadas en Chile, sobre la determinación de poner en marcha todo el trámite de autorización.

    El paso siguiente fue comunicarse con Gonzalo Fernández, secretario de la presidencia -una especie de Alberto Fernández de Tabaré- y éste le transmitió la orden a Mariano Arana, ministro de Medio Ambiente. Así se cerró el círculo.

    «Si la Argentina dice que hay que ir a La Haya, vayamos a La Haya», se escudó Vázquez tomándose de una frase que, por la tarde, disparó Néstor Kirchner cuando se encontró, por unos minutos, con un grupo de asambleístas de Gualeguaychú que le entregaron un petitorio pidiendo la relocalización.
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