Quiere, por ejemplo, unir Sudamérica con México para concretar desde ambas cancillerías uno de los más favorables acuerdos de intercambio comercial bilateral con la Argentina.
Asimismo, la tesis de Duhalde, aparte de ser pro Lula, choca con la realidad. Chile y Colombia tienen mucha afinidad con Estados Unidos. Ecuador, Perú y Bolivia pueden continuar institucionalmente estables con el apoyo de Estados Unidos y allí nada pueden hacer Brasil o la Argentina (que, además, incentivan desde el centroizquierda a opositores a los actuales gobiernos).
Habría que buscarle otra forma de entretenimiento a Eduardo Duhalde. En realidad, ese secretariado que ocupa era originalmente un invento del gobierno de la Alianza para ubicar a un radical especial, Marcelo Stubrin. El juego de esa beca lo cortó Carlos Ruckauf cuando llegó a canciller.
Este anodino secretariado del Mercosur (y no digamos el costo y la ineficacia que traería como mal un «Parlamento del Mercosur») sirve para que Duhalde tenga casa y entretenimiento a 45 minutos de avión de su vivienda de Lomas de Zamora y, por si se tienta, para comprarse dos Mercedes-Benz por año como «diplomático».
El Mercado Común Europeo comenzó uniendo bien por lo menos a dos países de similar fuerza y luego fue agregando. Lo último fue la moneda común y anteriormente el «Parlamento» de la CEE que también allí es ineficaz. Y eso que tienen una unión económica realmente seria.
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