La Aduana rechazó que un agente suyo haya intentado evitar que se revisara el equipaje del avión de ENARSA. Como prueba, mostró una foto con los famosos dólares
Para el gobierno argentino, el ofrecimiento del FBI a María del Luján Telpuk de acordarle asilo y trabajo en los Estados Unidos fue un soborno a cambio de obtener información. El encargado de tomar las declaraciones de la ex agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en Miami como una prueba de ese agravio fue el vocero Aníbal Fernández, en los hechos ex jefe de Telpuk.
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«Dice que le ofrecieron una suerte de asilo y trabajo, y eso fue para que diera más datos. Esto es una clase de soborno. La realidad es que lo que estamos viendo es el síndrome del toma y daca», definió ayer el ministro.
Para el gobierno, el FBI quiso que Telpuk permaneciera en EE.UU. para «poder sacarle información» sobre el escándalo del valijero Guido Antonini Wilson. La ex agente prestó testimonio en el juicio en Miami por pedido de Edward Shohá, abogado de Franklin Durán, el único acusado que aún se declara inocente en esa causa que investiga si hubo conspiración entre tres venezolanos y un uruguayo que actuaron como agentes de extranjeros para encubrir el escándalo de la valija.
Así, la declaración de Telpuk rechazó los dichos de Antonini Wilson en el juicio -lo que es igual a decir que desmintió la tesis del fiscal Thomas Mulvihill y del FBI- ya que el valijero había declarado que el maletín era propiedad de Claudio Uberti. Telpuk insistió en que durante los episodios de la madrugada del 4 de agosto de 2007, Antonini siempre le afirmó que la valija y los dólares eran suyos.
De ahí que el gobierno se subiera inmediatamente al testimonio de Telpuk que contradice la acusación de que el traslado de los dólares era un negocio entre los gobiernos de la Argentina y Venezuela. Es decir, refirma la teoría venezolana de que Antonini Wilson mintió para encubrir un negocio propio.
«Fíjense lo que son capaces de hacer. Se comió dos horitas de interrogación, porque nadie le dijo que tenía derecho a guardar silencio», dijo ayer el locuaz ministro con relación al cuestionario que el FBI le hizo a Telpuk no bien aterrizó en Miami.
Pero en su declaración del martes pasado, Telpuk no sólo habló de la propiedad de la valija, sino también denunció que un agente de la Aduana argentina le sugirió que el equipaje del avión alquilado por ENARSA no fuera revisado.
Ayer la Aduana salió a desmentirla sosteniendo que fue un agente propio, Jorge Lapormastra, quien «detectó la valija» con los u$s 790.550.
La Dirección General de Aduanas (DGA) se amparó en lo que indica el acta refrendada en la madrugada del 4 de agosto de 2007 en el Aeroparque, que lleva la firma de Antonini Wilson y de los cuatro funcionarios públicos que estaban en el lugar: Telpuk y Daniel Ingrosso (como agentes de la PSA) y los aduaneros, Lamastra y María Cristina Gallini.
En esta acta se indica que «al realizarse el control del equipaje perteneciente al pasajero Antonini Wilson (...) el agente Jorge Lamastra, en cumplimiento de las funciones propias del servicio aduanero y con la presencia de los agentes de la PSA Ingrosso y Telpuk, se detectó en una de las valijas transportada por el pasajero, sin ocultamiento, dinero extranjero consistente en dólares estadounidenses».
«Esta acta -que es un instrumento público indubitable-, al no haber sido atacada de falsedad, mantiene toda la verdad probatoria formal y material, y da plena fe y presunción de certeza de lo acontecido esa madrugada», dijo ayer la Aduana en un comunicado.
En esa explicación agregaron: «Lejos de la polémica periodística suscitada en los últimos días, la Aduana argentina no ha modificado la posición inicial que ha mantenido desde que se produjo el hallazgo de una valija con 790.550 dólares en un procedimiento de control normal, como los 54 casos anteriores a éste». Para abundar distribuyeron una foto de los dólares incautados esa noche mientras eran custodiados por personal con uniforme de la Aduana.
Mientras tanto, el juicio continuó ayer en Miami. Shohá intentó desvirtuar como prueba la credencial de agente de inteligencia de la marina venezolana que el FBI le secuestró a Durán el día de su arresto. Es una de las principales pruebas que tiene Mulvihill para intentar demostrar que Durán es un agente venezolano. Para eso llamó al estrado al empresario Ran Cohen, de nacionalidad israelí-estadounidense y que fue quien supuestamente formó a Durán en el mundo de los negocios.
Cohen explicó que «es algo común» en Venezuela que algunos empresarios dispongan de credenciales de los servicios de inteligencia y lanzó un dato nuevo en el juzgado: Antonini Wilson contaría con una credencial similar.
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