Venezuela se prepara para recibir a Cristina de Kirchner. La
oposición a Hugo Chávez ya convoca un «maletinazo» público
con marchas y actos para rechazar la visita.
Hoy será otro día de tensión para los gobiernos de la Argentina y de Venezuela por el caso del venezolano Guido Antonini Wilson y los u$s 800.000. La Corte Federal de Miami, donde se ventila el caso de los cuatro acusados por conspirar para silenciar al valijero, deberá discutir si le otorga o no la libertad bajo fianza a uno de los acusados, el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello. Como sucedió en otras ocasiones, el fiscal Thomas Mulvihill y el FBI deberán convencer a los jueces sobre la peligrosidad de Paciello para evitar que le otorguen la libertad, con una fianza que ya fue fijada hace un mes en u$s 150.000, pero que nunca se llegó a cumplir.
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Para convencer a la Corte, tal como sucedió en su momento con las audiencias de Franklin Durán y Carlos Kauffmann, el fiscal debe mostrar pruebas contundentes sobre la peligrosidad de dejarlo en libertad. Por eso estas audiencias siempre han sido el mejor momento para conocer el contenido de las grabaciones y la documentación que recolectó el FBI, pero que los acusadores tratan de guardar lejos del público hasta el juicio ante el gran jurado que ya fue postergado y aún no tiene fecha en firme.
Esta vez se ventilarán tramos de grabaciones que hasta hace una semana no habían sido reconocidas por la fiscalía. Mulvihill ya puso a disposición de la defensa de los venezolanos implicados en el hecho 188 grabaciones que fueron tomadas en su mayoría entre 27 de agosto de 2007 y el 14 de enero pasado. De esas pruebas, sólo nueve corresponden al teléfono celular de Durán, quien aparece más complicado en la acusación de conspiración y actuación como agentes extranjeros en territorio de los EE.UU. que inició el caso en Miami.
Durán fue, según Mulvihill, quien le dijo a Antonini Wilson, en las citas que mantuvieron en varios restoranes del área de Miami y Fort Lauderdale, que los u$s 800.000 de la valija incautada en Aeroparque el 4 de agosto pasado estaban destinados a la campaña presidencial de Cristina de Kirchner. Fue también quien le reconoció que esos fondos provenían de PDVSA y que la petrolera se haría cargo de su defensa y de sus necesidades financieras si aceptaba reconocer que la valija retenida era suya.
Desde ese momento hasta ahora, la historia cambió el caso por completo: Antonini Wilson se convirtió en colaborador protegido del FBI y otro de los implicados, el abogado Moisés Maiónica, también siguió ese camino. Además, el FBI tuvo que reconocer que no sólo existieron algunas grabaciones, como se mostró en origen: en el seguimiento de los cuatro involucrados -en realidad, eran cinco, pero José Canchica Gómez escapó a Venezuela antes que se iniciaran las detenciones-, se recogieron cientos de escuchas, pinchaduras telefónicas y secuestro de documentación que ya están en poder de los abogados defensores.
Funcionamiento
Aunque muchas de esas grabaciones no serán utilizadas como prueba, sirven para demostrar cómo funcionaban los venezolanos y el uruguayo en Miami, y la relación que tenían con la vicepresidencia de Venezuela y el Servicio de Inteligencia de ese país. Allí es donde reside el mayor dolor de cabeza para Hugo Chávez y los Kirchner. sorcusielas
Ahora, Wanseele consiguió que la Corte convocara a una nueva audiencia para hoy, donde debe decidir si le concede la excarcelación al uruguayo. Desde hace dos meses reclama permanecer en libertad hasta que se termine el juicio, pero debe enfrentar cargos por hacer contrainteligencia para un espía enviado desde Caracas, papel que le cabe, según los defensores, a Maiónica, precisamente el único que ya se declaró culpable y comenzó también a colaborar con el FBI.
Según informó este fin de semana el diario «El Universal» de Caracas, Wanseele Paciello no tiene familia ni patrimonio en Estados Unidos, lo que hace más difícil para sus abogados demostrar que no intentará fugarse.
Mensajes
Hoy se ventilarán en la Corte mensajes de texto que mandó a su esposa en Venezuela, donde supuestamente aparecen referencias sobre el quinto acusado, Cánchica Gómez, que permanece lejos del alcance del FBI.
Así, Mulvihill deberá mostrar también esos mensajes interceptados por el FBI para complicar aún más a Wanseele Paciello y evitar que la Corte le conceda su libertad: allí se demostraría que mintió en sus primeras declaraciones ante el FBI, cuando fue detenido, lo que podría complicar aún más su situación. Pero fuera de lo que implique la audiencia de hoy, será un paso más en la estrategia que viene siguiendo Mulvihill en los últimos meses: complicar a los acusados al punto que se declaren culpables y colaboren con la investigación. Hasta ahora, le sirvió sólo en el caso de Maiónica.
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