19 de noviembre 2003 - 00:00

Vázquez denunció también "golpe" y "Corte adicta"

El juez de la Corte Adolfo Vázquez denunció ayer que Néstor Kirchner quiere montar una «Corte adicta» y acusó a los diputados de la Comisión de Juicio Político de provocar un «alzamiento institucional» con las acusaciones por presunto mal desempeño en las causas Macri, Meller, Magariños y Dragonetti de Román. La emprendió también contra el Ejecutivo y la propia comisión al adjudicarles culpa en la «parálisis» que sufre la cúpula de Tribunales.

En diálogo con la prensa, deslizó: «No renunciaré», al igual que su Eduardo Moliné O'Connor, a pesar de que eso le impida percibir la jubilación. «Si dimitiera, estaría deshonrando el cargo vitalicio con el cual me honró la República», apuntó.

Durante su presentación ante la dependencia que comanda el peronista tucumano Ricardo Falú, un impecable Vázquez -de anteojos y traje gris- realizó un alegato oral y entregó dos descargos, tal cual había adelantado este diario, uno de índole política; y otro, técnico-jurídico.

Con la frente alta y un tono desafiante, no disimuló su malestar: «Tengo el desagrado de haber sido citado», comenzó. A continuación, recordó: «Mi pliego fue el primero y único tratado en una sesión del Senado... que fuera televisada en directo para todo el país el 6 de diciembre de 1995». Sobre la actitud de Falú y compañía, les achacó «una persecución ideológica contra mi persona», además de reprocharles una «intolerable vejación» a la «independencia del poder judicial, cuya cabeza en forma colegiada integro».

En esa misma línea, caracterizó el proceso de enjuiciamiento como un «conato de golpe de Estado institucional, mediante la usurpación por parte del Poder Ejecutivo, por vía de la dócil actuación de algunos legisladores, de las competencias que la Constitución nacional atribuye a otro poder».

• Protesta

«Quiero, además, expresar mi vehemente protesta contra el abuso del derecho de inmunidad de expresión de que hacen gala algunos señores diputados», subrayó Vázquez en el texto que leyó. Finalmente, acotó que dejó constancia de que reservó la posibilidad de acudir a la Comisión y a la Corte interamericanas de Derechos Humanos. Y a las Naciones Unidas, si fuera necesario, concluyó.

Tras la lectura de
Vázquez, hubo aplausos de algunos fans del ministro que se colaron en la colmada sala 6 del tercer piso del anexo de la Cámara baja (el ambiente resultó irrespirable porque hubo demoras en encender la refrigeración). Fuera del edificio, unos treinta ahorristas respiraron un aire menos viciado, pero tuvieron que guarecerse de la lluvia. Igual, hicieron tronar sus cacerolas en apoyo al acusado, durante los 40 minutos que duró la cita.

En el paper preparado por su abogado,
Virgilio Loiácono, que lo acompañó hasta los 40 minutos que duró, quedó explícito que, desde su punto de vista, la embestida es «una burda excusa para apartar a miembros de la Corte Suprema en razón de sus opiniones, para garantizarse mediante su sustitución un cambio de jurisprudencia acorde con la doctrina oficial en diversas cuestiones que les están actualmente sometidas». La afirmación pareció suficiente para entusiasmar a los caceroleros, que temen una marcha atrás en los fallos contrarios a la pesificación.

También pretendió demostrar
Loiácono que se degrada «a la Corte de su carácter de Suprema, subordinándola en lo técnico al Poder Legislativo, que así sería el órgano último de la administración de justicia y en lo restante al Consejo de la Magistratura».

El ex secretario Legal y Técnico de
Fernando de la Rúa aprovechó para recusar a Falú, a la frepasista Nilda Garré y al radical Carlos Iparraguirre porque presentaron ante la Corte un reclamo para que no intervinieran conjueces en el juicio a Eduardo Moliné O'Connor. La objeción de Loiácono es que el trío firmó el escrito en su condición de abogados que pueden litigar ante el máximo tribunal (no lo hicieron firmar por un patrocinante), razón por la cual no podrían oficiar de fiscales, de acuerdo con el reglamento del cuerpo parlamentario. Casi con seguridad, el reclamo será rechazado, pues hay una firme decisión política de renovar a los magistrados identificados con la denominada «mayoría automática».

• Freno

El ex funcionario intentó avanzar en explicaciones a los periodistas presentes, pero fue frenado por Falú. «Al señor defensor, la presidencia le ha permitido hacer la recusación para no afectar el derecho de defensa, aunque el informe verbal sólo le corresponde al doctor Vázquez», se plantó el tucumano. «¿Quiere entregar el descargo?», continuó sin darle tregua. La audiencia finalizó con una alocución del juez supremo desestimando cada uno de los expedientes que sirven de base a los cargos.

Antes de retirarse, estrechó la mano de su principal acusador y repitió el protocolo con otros legisladores.
Loiácono forzó una sonrisa de Garré, quien volvió a lucir un rojo shocking en la chaqueta. Ambos compartieron inolvidables funciones ejecutivas durante la fallida administración delarruista.

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