12 de marzo 2007 - 00:00

Venció radicalismo K en Catamarca como se preveía

Los radicales, que tan poco han tenido para festejar en los últimos años, pudieron celebrar ayer el triunfo de un correligionario en Catamarca. El partido, como se esperaba, retuvo la gobernación que le arrancó hace 15 años al peronismo. Esta vez, lo hizo de la mano del kirchnerismo, del cual es aliado, como antes lo fue de otras fracciones del peronismo. Eso motivó que se unieran en los festejos de anoche sectores ligados al gobiernoy los que en ese partido hacen oposición. Claro que también festejó el gobierno, que jugó en este caso a ganador eligiendo apoyar a quien sin duda vencería en las urnas. Al final, no se sabe quién es más astuto, si el radicalismo, que se pone el ropaje kirchnerista para retener poder, o Néstor Kirchner, que buscó evitar la compañía de los perdedores. El triunfo de Eduardo Brizuela del Moral fue abrumador.

Venció radicalismo K en Catamarca como se preveía
Catamarca - Sin escándalo ni sorpresas, Eduardo Brizueladel Moral logró ayer su reelección como gobernador de Catamarca al derrotar, con comodidad, a Luis Barrionuevo. El Frente Cívico y Social (FCyS) que postuló a Brizuela acaparó cerca de 58% de los votos con lo que arrasó al peronismo por más de 22 puntos.

Es el primer turno de urnas del año, que estrena una temporada electoral que derivará en la presidencial del 28 de octubre, la sociedad política entre la UCR y un sector del peronismo alineado con Néstor Kirchner. El resultado de ayer hundió al PJ catamarqueño en la peor derrota de su historia.

Con la victoria de ayer, da su primer paso la Concertación K. El primer ensayo de ese experimento político alimentado por la Casa Rosada, que podría replicarse en provincias como Mendoza y Río Negro, le regaló una sonrisa a Kirchner. Así y todo, el Presidente tomó fría distancia de la votación catamarqueña.

Al atardecer, circuló la versión de que el patagónico podría viajar a Catamarca. Hubo, incluso, preparativos de seguridad para una eventual recepción. No ocurrió: pero pasadas las 21, el presidente saludó por teléfono al gobernador y a Lucía Corpacci, vicegobernadora electa de signo K.

Al margen, a lo largo del día, Brizuela cruzó varias llamadas con Aníbal Fernández y Oscar Parrilli.

Alrededor de 25 puntos separaron a Barrionuevo de Brizuela del Moral. Ese resultado es más grave que el de 1991 cuando, en medio del estruendo político por el caso María Soledad, Ramón Saadi se quedó con 37% de los votos. Fue en la salida electoral de la intervención que encabezó Luis Prol.

  • Dos boletas

    Aquella fue la colecta de votos más flaca del peronismo que compitió dividido en dos boletas: por un lado, Saadi con el MAP; por el otro, Francisco «Pilo» Sotomayor -que ayer fue como candidato a vice de Barrionuevo-que se postuló con el sponsoreo del entonces presidente Carlos Menem y consiguió, apenas, 11%.

    Ahora, con 30% de los votos, el peronismo perforó un piso histórico que osciló en los 40 puntos durante los últimos 15 años. «Para mí se terminó: ya está, fue», se confesó ayer Barrionuevo al conocer el resultado de la elección.

    «Yo pensaba dar 4 años de mi vida a gobernar Catamarca. No me entendieron; buenas noches, mucho gusto. Ahora habrá que reordenar el partido, llamar a elecciones y ver qué pasa», se despidió, anoche, el gastronómico.

    Se podría hacer un desmenuzamiento más o menos antojadizo respecto de qué porcentaje de los votos juntó la fórmula Brizuela-Lucía Corpacci y determinar que los aproximadamente 10 puntos por encima de 50% que el Frente Cívico logró en los últimos 15 años provendrían de electores peronistas.

    O tomar como parámetro el resultado de octubre de 2005, cuando el Frente para la Victoria (FpV), el Frente Cívico y el PJ se dividieron en tercios, punto más punto menos, el caudal electoral. Ahora, el ensamble FC-FpV consolidó sus bolsones de votos y los unificó mientras Barrionuevo preservó su nicho.

    Ese debate era, anoche, expuesto por los diferentes socios del acuerdo Frente Cívico-Frente para la Victoria para disputarse la propiedad del triunfo.

    Además del exitoso debut de la Concertación K y el derrape del PJ oficial, la elección catamarqueña aportó otros dos apuntes políticos interesantes:

  • El factor antirreelección, que tumbó el año pasado a Carlos Rovira, Eduardo Fellner y Felipe Solá, en Catamarca no tuvo peso: Brizuela fue reelecto sin problemas, en una provincia donde existe la reelección indefinida. Es un dato que le agrada a la Casa Rosada ante la eventualidad de que, en octubre, contra todos los pronósticos que hace circular el gobierno, el patagónico decida competir por otro mandato y relegue a su esposa, Cristina Fernández.

  • En el escenario local la votación de ayer ratificó una tendencia histórica: siempre, en Catamarca, ganó el oficialismo de turno, sea cual fuere su perfil ideológico o su sesgo partidario. Salvo por golpes de Estado o por intermediación de una intervención, jamás en la provincia un gobierno cambió de signo político por medio de elecciones.

    Sobre esa estadística, los que conocen el pulso catamarqueño ilustran la incidencia que la estructura oficial -sin importar quién la controla-tiene en los comicios.
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