4 de enero 2006 - 00:00

Verbitsky, el libro de Bielsa

Todos sabían que Rafael Bielsa reaparecería, tras el bochorno de la Embajada en Francia que no fue, con un libro de revelaciones inconvenientes. Lo escribe con furia y golpeará al gobierno, pero no al corazón. Se trata de una biografía no autorizada de Horacio Verbitsky, el periodista y asesor oficioso del gobierno Kirchner. Para hacerlo, Bielsa usará un archivo que le legó su amigo, el ex jefe montonero Rodolfo Galimberti, de donde saldrían revelaciones inoportunas acerca del periodista. Galimberti y Verbitsky arrastraron durante años una pelea que llegó a los tribunales, ante los cuales el primero acusó al segundo de traiciones imperdonables. Bielsa heredó de su amigo esa pelea y se probó con las ácidas crónicas que le dedicó Verbitsky durante su gestión de canciller. Ahora, la venganza.

Bielsa está triste, Bielsa no habla, pero aporrea el teclado como nunca. El hombre que fue ministro sólo para contarlo después en un libro ya tiene tema para su nueva obra y dispara sobre un flanco del gobierno, aunque no al centro. Prepara una biografía no consultada de Horacio Verbitsky, el periodista y asesor oficioso del gobierno con quien Bielsa tiene una pelea que heredó de su amigo Rodolfo Galimberti.

Este jefe montonero, ya fallecido, combatió después de dejar las armas con el periodista, a quien acusó de traiciones que trató de llevar a la Justicia, cuando se revisó el secuestro de Jorge Born. Al morir, dejó un archivo documental del cual es albacea Bielsa, que promete usarlo en este nuevo libro que levantará polvareda.

•Temor

Era cierto que el dardo que Bielsa reservaba en su pluma lo iba a dirigir contra el gobierno, aunque no dispare por ahora al corazón. Había dicho varias veces que estaba escribiendo un libro sobre su experiencia y hasta el propio Presidente creía que contendría revelaciones sobre entretelones de la extravagante gestión que protagonizaron. Había temor en los funcionarios que eran reticentes cuando opinaban delante de Bielsa. Incluso Néstor Kirchner le ocultó documentos, como la carta que le envió Fidel Castro en respuesta a su negativa de liberar a la médica Hilda Molina. «Documento hishtórico», sonrió Kirchner y se enfundó la carta ante los ojos envidiosos del canciller que la quería para sí.

•Señales

También tomó Bielsa algunas reservas en resguardo de su futuro como ex funcionario; hace más de un año, le dirigió al Presidente una odiosa carta personal, pero protocolizada, en la que dejaba constancia de que su ministerio (Relaciones Exteriores) no había tenido ninguna responsabilidad en las negociaciones que hacía su colega de Infraestructura (Julio De Vido) con Venezuela. «No tengo nada que ver con lo que se hace en Caracas, tengo que cubrirme», se justificó.

Desde que asumió su banca de diputado después de la astracanada de la Embajada en Francia,
Bielsa se sentó en la banca y no habló más. Lo hace a través de su escudero Marcelo Von Schmelling y, cuando la frecuencia toca la intimidad, a través de su esposa, la abogada Andrea de Arza.

Trata de meterse en los temas del Congreso y lanza señales desde el mar; a unos les sugiere que le peleará a su adversario máximo,
Alberto Fernández, la candidatura a jefe de Gobierno de Buenos Aires en 2007. A otros, que está a punto de caramelo para acercarse más a Elisa Carrió, quien en el más duro momento de la campaña de 2005 siempre diferenció a Bielsa de Kirchner. «Vos sos otra cosa, Rafael», lo desarmaba con un guiño en los debates.

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