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11 de julio 2003 - 00:00

Viajó el Presidente y almuerza con Clinton

Néstor Kirchner viajó anoche a Gran Bretaña, donde se reunirá con el ex presidente de EE.UU. antes de participar de una reunión de la tercera vía junto a Tony Blair, Ricardo Lagos y Lula Da Silva. En ese país y luego en Bélgica, Francia y España buscará diferenciarse del brasileño y mostrarse más duro en su trato con EE.UU. y los acreedores. Finalmente, decidió mantener encuentros con empresarios con intereses en el país. Antes de partir, hizo su primera aparición frente a inversores en el aniversario de la Bolsa (en la foto, junto a su titular, Julio Werthein). Su discurso comenzó con su línea habitual, pero terminó tendiendo puentes con los presentes.

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Clinton se sentará como un mandatario más en la mesa de debates a solas y sin testigos que organiza Blair para el domingo y lunes en el Pennyhill Park Hotel de Surrey. Como los encuentros presidenciales latinoamericanos, no hay testigos, hay compromiso de hablar sin prejuicios y decirse en la cara lo que venga, con una agenda previa que han preparado los miembros fundadores de la tercera vía, ninguno de los cuales es latinoamericano. Por eso harán, como Clinton, de comentaristas del sumario de exposiciones sobre reforma del Estado, política previsional, migraciones, terrorismo, control de los servicios públicos.

En ese instante, se enterará Kirchner que viene más a una cumbre de gente que quiere conservar lo logrado en lugar de cambiar lo que está, algo que entrará en contradicción con la claque que lo espera en Buenos Aires.

Kirchner llega apurado porque, además, terminó convenciéndose de que no puede estar en Londres, París y Madrid y no verse con empresarios que tienen inversiones en la Argentina. Por lo menos se diferencia de sus antecesores en que no viene con una delegación de empresarios criollos, lobbystas y gerentes regionales de las firmas inversoras. Zafó en Londres porque es una cumbre ideológica -para él más un taller, en realidad, donde le van a tomar examen- y no una gira de funcionarios.



El caso Suez ha sido elegido por los organismos internacionales el banco de prueba de la actitud de la Argentina frente a los contratos privados. Kirchner, por su lado, lo tiene como el leading case del incumplimiento de los contratos firmados. Este encuentro, para el que trabajó el embajador Juan Archibaldo Lanús hasta el infarto (en realidad dos, ya se repuso, estuvo ayer en un almuerzo en París) y también el empresario automotor Luis Ureta Sáenz Peña -Peugeot-, terminó de aceptarlo Kirchner después del relato que le hizo del viaje previo que hizo el vicepresidente a Francia, Italia y España hace una semana. En realidad, Daniel Scioli vio a la misma gente que ahora verá el Presidente, con la ventaja de su rol institucional, más de líbero que de ejecutivo, y trajo un panorama mucho más pacífico y con menos aire para el show de la rabieta que le gusta hacer a Kirchner cuando está con gente grande (como decirle a Horst Köhler: «Usted esperaba que aquí estuviese Menem»). Las empresas parecen menos dispuestas, por caso, a hablar de tarifas que de inversiones, frente al discurso del gobierno que -como hacía Duhalde- las arrinconaba atribuyéndoles sólo el tema tarifas. El informe de Scioli, por ejemplo, le trasladó al Presidente el dato de que Telefónica de España festeja que la morosidad de los usuarios le ha bajado a 10%, lo que abre espacio a otras conversaciones.

Por eso volvió también a la agenda el desayuno del jueves en Madrid con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, sobre cuyo vicepresidente acercó Rafael Bielsa un dato para eruditos para el oído presidencial: es el titular del Atlético de Madrid (hombre serio frente a su antecesor en ese cargo deportivo: Jesús Gil y Gil).

Sin empresarios entre hoy y el lunes en Londres explica que sólo vengan hoy, de funcionarios, en el avión presidencial, el master spy Sergio Acevedo, el gobernador actual de Santa Cruz, Héctor Icazuriaga, y una delegación de cronistas, biógrafos y amigos -raro, no trae gente de prensa de la Presidencia, apenas a su vocero afónico, Miguel Núñez, quien demuestra que su ingenio profesional llegó a su apogeo cuando gacetilleaba para concejales en la era Grosso-.

Por eso, el Bielsa canciller se sumará el lunes a un tramo bilateral de la visita argentina, que es una cena en el Senado, donde lo agasajará Lord Mostyn, un lord laborista... Pese a lo anunciado, no estará en ese condumio Roberto Lavagna, que se quedó en Buenos Aires e irá directamente el martes a Bruselas a almorzar con Romano Prodi, Kirchner, Jorge Remes y Bielsa. Este aprovechará la tarde de ese día para entrevistarse con Anthony Giddens, el responsable de la invitación a Kirchner. «Giddens me quiere ver, no sé qué quiere...», les dijo ayer Bielsa a sus asesores en Buenos Aires, a quienes ya impresionó cuando dedicó una mañana fuera de protocolo para entretenerse con Augusto Roa Bastos en Asunción. Es definitivamente un canciller con perfil cultural.



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