Ya es ley el bloqueo de fondos para terrorismo
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La Cámara de Diputados sesionó ayer para tratar, entre
otros temas, la ley que reforma el Código Penal e incorpora
las figuras delictivas de «asociación ilícita terrorista y financiación
del terrorismo». Los diputados Chironi y Rossi discuten
junto al presidente Alberto Balestrini.
Ese proyecto contenía también la ahora votada ley contra el terrorismo, pero no hubo consenso precisamente en la definición de qué organizaciones quedarían incluidas en el tipo penal.
En el kirchnerismo se temió que hasta las organizaciones piqueteras pudieran quedar alcanzadas y por eso la ley en ese momento se dividió, dejando pendiente el tramo sancionado ayer.
Por eso no llamó la atención que en el debate de anoche la oposición más fuerte a esa ley del Poder Ejecutivo partiera precisamente del oficialista Miguel Bonasso. Fue uno de los discursos más duros que debió soportar Agustín Rossi en el recinto.
Las penas para los miembros de asociaciones ilícitas serán: reclusión o prisión de cinco a veinte años, y para los jefes, un mínimo de diez años de reclusión o prisión.
Además, será reprimido con reclusión o prisión de cinco a quince años «el que recolectare o proveyere bienes o dinero, por el medio que fuere, con conocimiento de que serán utilizados... para financiar una asociación ilícita terrorista».
La ley fue aprobada 101 votos a favor contra 35, con el apoyo del kirchnerismo, el Peronismo Federal y el bloque radical, pero rechazada curiosamente por la izquierda, el ARI y el macrismo, todos por distintas razones.
Los socialistas y el ARI juzgaron que el texto es lo suficientemente «ambiguo» como para permitir penalizar la protesta social, en tanto la macrista Nora Guinzburg dijo en cambio que «la ley no servirá para combatir ningún tipo de terrorismo» y la atacó también porque «no cumple con los estándares internacionales. ¿Qué me van a venir a hablar los comunistas de derechos humanos?», dijo en el recinto.
Para el kirchnerismo el trago no fue fácil. Rosario Romero tuvo que admitir que en la Argentina «todo lo que sea antiterrorista suena mal», pero pidió a las organizaciones de derechos humanos que «lean la ley sin prejuicios» porque la tipificación del acto terrorista es «muy cerrada» en la norma como para incluir a la protesta social.
La sesión terminó poco después de la votación, tras un homenaje a la diputada recién fallecida Isabel Artola. Ni siquiera hubo tiempo para que jurara su reemplazante, Aníbal Leguizamón, ni para tratar una larga lista de proyectos pendientes. A esa hora el partido de Boca contra Gremio de Porto Alegre pudo más.



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