Ya se habla de Duhalde candidato a senador
Eduardo Duhalde comenzó ayer a tejer una candidatura a senador nacional por Buenos Aires con el argumento de que su gente se lo pide y de que puede ser una alternativa a la puja que hoy divide al peronismo provincial entre Cristina Fernández de Kirchner y Chiche González. Simuló recibir una oferta de sus coroneles ayer en un almuerzo en Capital Federal; dijo que lo pensará, pero que no puede rechazar esa posibilidad si se evita una confrontación con Néstor Kirchner, a quien, insiste, sólo quiere ayudar.
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Eduardo Duhalde
Duhalde hizo como que escuchaba, meditaba, y admitió que la situación lo tenía más que molesto. «Podemos ir solos a una elección, sin arreglar nada con Néstor ni con Felipe. En realidad, no los necesitamos. Tenemos el partido, con eso nos basta.»
Camaño lo interrumpió para intranquilizarlo un poco: le contó que la jueza María Servini de Cubría lo había intimado como presidente del congreso del PJ nacional para que regularice los papeles porque el partido está en virtual acefalía. Después del último congreso de Parque Norte (recordado por el emblemático debate de «alta peluquería» entre Olga Riutort, Hilda González y Cristina Fernández), la renuncia de la mesa de los gobernadoresdejó al partido sin autoridades para funcionar.
La presentación de Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá -que pareció en su momento algo testimonial y decorativo-ha avanzado hasta esta intimación. ¿Qué vas a hacer?, le pregunta Duhalde. Camaño responde que va a citar (no tiene otro remedio) a la mesa que quedó de los renunciantes de Parque Norte para tratar de imaginar una fórmula legal para que el partido que gobierna la Argentina no termine intervenido, como tantos sellos, por María Servini.
«Cacho» Alvarez fue más crudo al volver al tema de la mesa. Con el tono pausado y voz baja estuvo implacable: «Acá hay una pelea, alguien tiene que ganar. Hay tres bandos, Kirchner, Solá y nosotros. Lo peor es que hay quienes dicen que al final pueden ganar los tres. ¿Y saben qué? Que si ganan los tres es que hemos perdido nosotros».
En silencios pausados, para evitar los oídos indiscretos de los mozos que sirven en el San Juan, parecían rumiar una solución hasta que Duhalde dictaminó: «Es cierto, por un lado está Chiche, que es mi candidata; del otro Cristina, que el Presidente no niega que sea candidata. ¿Para qué pelear? ¿Por qué no buscar una síntesis?».
Sonríe la mesa, y «Negro» completa: «No vayan a creer que quiero confrontar; acá se trata de ayudarlo al Presidente y buscar evitarle una pelea».
Entusiasmados, embriagados con una repetición de la historia -«Negro» llamado a las grandes ligas para destrabar crisis que él mismo provocó-, apresuraron el final; debían salir hacia Dolores para tejer anoche, en la quinta de Meckievi, en las afueras de esa ciudad, esta nueva aventura electoral.
Después de todo, la última vez que «Negro» fue senador, terminó siendo presidente.



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