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7-J: cifra oficial de muertos por atentados en Londres llega a 37

En tanto, la Reina Isabel II de Inglaterra se manifestó "profundamente consternada" y envió sus condolencias a las familias de las víctimas.
Las explosiones ocurrieron cerca del centro de la capital y sacudieron tres estaciones de subterráneo y uno de los típicos colectivos de dos pisos de Londres en rápida sucesión entre las 8.30 y las 9.30 hora local (cuatro horas más que en Argentina), informó el ministro del Interior Clarke.
Las autoridades británicas suspendieron el servicio de subte de todo Londres y el de colectivos en el centro de la capital, pero mantenían abierto el aeropuerto internacional de Heathrow.
El vicejefe de la Policía Metropolitana británica (ScotlandYard), Brian Paddy, informó que al menos 38 personas murieron yque al menos 700 resultaron heridas en los ataques terroristas.
Paddick explicó a la prensa que no hubo aviso previo y aseguró que nadie, por el momento, ha reivindicado los ataques ante lasautoridades, si bien un grupo autodenominado "Organización Secreta de Al Qaeda en Europa" reclamó su autoría en una página web islámica.
El funcionario dijo que "todavía es muy pronto para saber si las explosiones fueron provocadas por terroristas suicidas o por artefactos dejados en bolsas o mochilas en los trenes y el autobús".
La policía encontró restos de explosivos en al menos uno de los lugares donde se produjeron los atentados, hecho que puede ser considerado vital para la investigación.
Siete personas murieron en la primera explosión, entre las estaciones Aldgate East y Liverpool Street; al menos otras 21 murieron en la segunda, cerca de la estación de King's Cross, más al oeste, y cinco en la tercera, en Edgware Road, aún más alejada
en la misma dirección, precisó Paddy. Y otra persona falleció en un hospital.
El vicejefe de Scotland Yard dijo que varias personas más murieron en el atentado contra un colectivo cerca de Tavistock Square y de King's Cross, pero no precisó cuántos.
Una organización previamente desconocida y autodenominada Grupo Secreto de la Jihad (Guerra Santa) de Al Qaeda en Europa reivindicó los atentados en un mensaje en Internet y dijo que fueron en venganza por la participación del Reino Unido en la invasión y ocupación de Irak y Afganistán.
"Estén felices hombres de la nación islámica y árabe, llegó el momento de la venganza contra el gobierno cruzado y sionista británico en respuesta a las tragedias que son cometidas por el Reino Unido en Irak y en Afganistán", dijo el comunicado, que prometió ataques similares en Italia y Dinamarca.
Los atentados, que recordaron de inmediato los mortíferos ataques de Al Qaeda contra trenes de Madrid del año pasado, provocaron una ola de mensajes de condolencias y solidaridad de la comunidad internacional y un reforzamiento "al máximo" de las medidas de seguridad en diversos países del mundo.
Estados Unidos elevó el nivel de alerta terrorista del grado "amarillo" al "naranja", correspondiente a "riesgo elevado de atentados", mientras que se anunciaron refuerzos de la seguridad en Italia, España, Francia, Alemania, Holanda, República Checa, Rusia y Hungría, entre otros, sobre todo en la red de transportes.
En Argentina, la policía redobló la vigilancia en todos los "objetivos británicos, judíos y nortaamericanos", así como en la embajada de Francia, anunciaron el ministro del Interior, Aníbal Fernández y el canciller, Rafael Bielsa.
El papa Benedicto XVI califició los atentados de "actos barbáricos contra la humanidad", en un mensaje al arzobispo de Westminster, el cardenal Cormac Murphy O'Connor, máxima autoridad religiosa católica en el Reino Unido.
Las autoridades hospitalarias de Londres dijeron que al menos 345 personas fueron heridas en los atentados e internadas en distintos centros médicos capitalinos, 300 de ellas con lesiones leves y 45 en estado grave.
El grupo que reivindicó los ataques dijo que fueron "operaciones sagradas" cometidas por "heroicos mujahidines" (combatientes islámicos).
Llegado a Londres y visiblemente consternado, el primer ministro Tony Blair dijo estar "plenamente seguro" de que los responsales serán hallados, llevados a la Justicia y de que no intimidarán a su país ni forzarlo a cambiar su "forma de vida".
Desde Gleneagles, el presidente estadounidense, George W. Bush, afirmó que "la lucha contra el terrorismo continúa" y prometió que los autores de los ataques serán juzgados y castigados.
Los atentados fueron cometidos un día después de que Londres fuera elegido sede de los Juegos Olímpicos de 2012 y evocaron de inmediato el recuerdo de los atentados coordinados contra trenes de Madrid del 11 de marzo de 2004, que causaron más de 200 muertos y fueron reivindicados por un grupo vinculado a la red Al Qaeda.
Las bolsas europeas cayeron abruptamente después de los ataques, con bajas de hasta un 2 por ciento en los mercados de Londres, París y Berlín. Las acciones más afectadas fueron las de las compañías de seguros y las relacionadas con las empresas de transporte. La libra cayó y se encareció el oro.

