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Buen momento para cambios
Reactivación
Un nuevo esquema
Una forma práctica de subsanar esa deficiencia es poner la agencia bajo la tutela de un directorio, más bien pequeño, compuesto por cinco o seis funcionarios, con suficiente capacidad y experiencia, que se encargue de la fijación de las políticas, de elaborar la visión estratégica del organismo y de hacer un monitoreo constante de la ejecución de los planes correspondientes.
Y en este punto es donde debieran reinsertarse los principios de un federalismo sano y dinámico. Al menos la mitad de los miembros de ese directorio deberían ser representantes de las provincias. Esto daría a las provincias un sentido de propiedad: tendrían una mayor preocupación por su funcionamiento y mejoraría la calidad de la información. En efecto habría una opinión más equilibrada para las discusiones presupuestarias, tanto en la etapa de preparación del presupuesto como durante su ejecución, incluido lo relativo a ajustes y casi no habría cabida para eludir responsabilidades, o para que una parte enrostrara a la otra la falta de cumplimiento de sus deberes.
Gerenciamiento
Sería muy útil tomar los modelos de manejo gerencial que han dado tan buenos resultados en países que hoy marchan a la vanguardia en materia de administración pública como son Nueva Zelanda, Australia o el Reino Unido. Los principales responsables de área estarían sujetos a un severo sistema de premios y castigo. Por contrato se establecerían metas que se irían verificando. La renovación de cada contrato debería quedar sujeta a una evaluación sobre el cumplimiento de las metas fijadas. Entonces, en el cumplimiento de las metas cada gerente de área pone en juego la continuidad de su trabajo.
Lo relativo a una adopción masiva de nuevas soluciones y herramientas para el procesamiento de la información, aportadas por los adelantos tecnológicos ocurridos en los últimos años es algo que resulta bastante obvio como para abundar en una nota como ésta. Sólo cabe decir que países como Chile y Brasil están mucho más adelantados que la Argentina en el área de gobierno electrónico, como se ha dado en llamar a la aplicación de aquellas soluciones a la administración pública. Estos son recursos que se conocen, que están a la mano, sólo hace falta una decisión política y una buena elaboración estratégica para adoptarlos de manera eficiente.
La necesidad de una mejora en la administración tributaria surge con una fuerza que recrudece, no sólo por la necesidad de cerrar el déficit actual más la fuerte resistencia que ha provocado una baja en el gasto, sino también para compensar la posible caída de recaudación que otras medidas más orientadas al desarrollo puedan provocar, amén de una demanda creciente por mayor equidad tributaria.
Frente a esa urgencia caben pocas alternativas. Los cambios a que se hace referencia antes pueden ponerse en marcha de inmediato, pero va a tomar algunos meses para que rindan sus frutos. Debe recurrirse entonces a esquemas gerenciales y de inyección de recursos que puedan incorporarse de inmediato. La posibilidad de tercerizar se extiende a muchas áreas. La propia elaboración de un plan estratégico, el armado y monitoreo de un plan de fiscalización y el procesamiento de información son áreas posibles.
Una unidad bien capacitada con dependencia directa del directorio o del ejecutivo principal de la agencia se encargaría de hacer un seguimiento del plan estratégico y supervisaría el plan de fiscalización. Ese plan debe incluir un detallado análisis beneficio-costo de cada acción para maximizar el uso de los recursos a disposición del ente recaudador.
En suma: cambios gerenciales importantes, nuevos recursos sólo por un período corto, tal vez no más de dos años, y una nueva visión federal del ente van a significar un aporte crucial para un mejor funcionamiento de la economía argentina.


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